¿Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos? ¡No, gracias!
JUAN LABORDA
Las negociaciones alrededor del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos reflejan el enésimo intento de las élites extractivas de mantener sus tasas de ganancia a costa de sus conciudadanos. Como cualquier grupo mafioso organizado que se preste, bajo la penumbra de la luz de las velas, tratan de llegar a acuerdos tácitos ocultos al margen de todo control democrático. Y de esa manera imponernos un nuevo trágala, en nombre de la enésima postmodernidad. ¡Ya se encargarán sus medios de comunicación, los muy demócratas, de vender la burra!
En realidad detrás de las negociaciones del Tratado de Comercio Transatlántico se esconde una profunda vulnerabilidad de quien lo propone. Por un lado, el promotor del mismo, los Estados Unidos, cuya deuda es impagable y ya nadie quiere financiar. Barack Obama, en sus últimos viajes por Asia y Europa, se ha dedicado a mendigar y “amenazar” a unos y a otros. Pretende que le sigan financiando una deuda pública y privada impagable, que se acerca inexorablemente a los 60 billones de dólares, más de la mitad de la deuda planetaria.
Además, en última instancia, los Estados Unidos tratan de evitar que su divisa, el dólar, pierda el estatus de moneda reserva global. Las compras acumuladas interanuales de deuda soberana estadounidense por parte de extranjeros han pasado de rondar los 800.000 millones de dólares en 2010 a apenas unos cicateros 100.000 millones actuales. ¿Se imaginan qué pasaría si el dólar abandonara el estatus actual?
El instinto de supervivencia de las élites
Pero el intento de acuerdo comercial también refleja la vulnerabilidad de las élites capitalistas occidentales. Al igual que a mediados de los 90, han aprovechado la actual crisis sistémica para diseñar una nueva huida hacia adelante a través de una política monetaria excesivamente expansiva que ha conllevado un nuevo proceso de endeudamiento, esta vez de deuda soberana, y la madre de todas las burbujas.
La expansión monetaria, la devaluación interna, y el crecimiento de la deuda soberana ilegítima les han permitido recuperar la caída de la tasa de ganancia del capital y, sobre todo, seguir financiación un gigantesco proceso de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo, en favor de las grandes multinacionales y de la “superclase”. Se trata de un proceso de acumulación y generación de desigualdades sin parangón en los últimos 50 años, especialmente por y para una gerencia empresarial que apenas representa el 1 por diez mil de la población –véase la ingente obra de Thomas Pyketti “Le Capitel au XXIe Siecle”.
Sin embargo, la desigual distribución de la renta, la sobrevaloración global de los distintos activos financieros e inmobiliarios, junto a los límites físicos y energéticos del planeta, abortaran este nuevo intento de fuga hacia delante. Por eso ya tienen preparado nuevas formas de mantener las tasas de ganancias. Y es aquí donde entra en juego el Tratado de Comercio Transatlántico. Entre otras cosas presupone, a través de la información aportada en documentos secretos que han salido a la luz, y que hemos ido conociendo estos días, nuevas privatizaciones y liberalizaciones de servicios públicos -educación, sanidad, agua, energía, transporte…- para que los mismos que nos han arruinado continúen ganando dinero.
Si se implementara esa hoja de ruta, y espero que una contundente contestación de la ciudadanía europea lo impida, supondría un empeoramiento adicional de los servicios básicos. Lo siento, pero el servicio ferroviario de Reino Unido o los Estados Unidos deja mucho que desear, la sanidad estadounidense es una de las más caras y menos eficientes del mundo, véase el Índice Bloomberg de salud, donde aparece por debajo de Irán.
Área monetaria del hemisferio occidental
Pero hay otro problema adicional. China se ha hartado definitivamente del dólar, y a lo largo de los últimos meses ha ido poniendo las bases de lo que supondrá la ruptura de una de las grandes tendencias globales de largo plazo. Nos referimos al final del dólar como moneda reserva global. Dicha ruptura viene precedida, sin embargo, por la terminación de otra tendencia relativa a los últimos 15 años, y, por lo tanto de medio plazo. Las compras masivas de deuda gubernamental estadounidense por parte de China, el principal país acreedor del mundo, se acabaron.
Estas tendencias han llevado a las elites occidentales y sus apéndices operativos a diseñar a la desesperada una estrategia orientada a facilitar la creación de un área monetaria del hemisferio occidental, unificando el euro y el dólar, en el intento de mantener un privilegio que no tiene ningún otro estado planetario: imponer en todas las transacciones comerciales y financieras globales esta nueva moneda. Tratarán de mantenerla como unidad de reserva para las áreas del planeta que tienen superávit frente al área OCDE. Sin embargo, ya es tarde. La economía de China ya tiene plena capacidad de bloqueo y de imposición de los Derechos Especiales de Giro, para atacar la sobredosis de dólares, y evitarlos como reserva internacional, haciendo imposible la estrategia “euro-dólar”.
Dentro de la Unión Europea, tanto las élites financieras británicas, y sus paraísos fiscales, como las elites industriales alemanas, impulsan este diseño monetario, especialmente estas últimas porque les permitiría acceder nuevamente a un mercado mundial donde pasar a exportar sin riesgos de divisas. Y de paso actualizar la naturaleza real de las políticas de “austeridad fiscal expansiva”: reducción del gasto público, profundización de las privatizaciones, desfiscalización continua de las actividades empresariales, endurecimiento de las prestaciones públicas, debilitamiento de las legislaciones laborales, y un largo etcétera. Ergo, ¿Tratado de Libre Comercio Transatlántico?, ¡No, gracias!
Carta de Julio Anguita al FCSM: Una autoevaluación colectiva
En cualquier actividad humana y especialmente en aquellas que
implican relaciones sociales en la búsqueda de acuerdos y consensos para
crear mayoría, se hace necesario cada determinado tiempo hacer un alto
para evaluar, reflexionar y analizar la situación de los objetivos
perseguidos, los métodos, la fuerza social y, sobre todo la capacidad
para pasar a otras fases o estadios de la consolidación del proyecto. En
nuestro caso, el de desarrollar un contrapoder cívico capaz de cambiar
las cosas en el horizonte de la consecución de los DDHH.
Es
el proceso de acción- reflexión- acción, etc. tan explicado y defendido
por los clásicos. Una hiperactividad de movilizaciones, actos, luchas, y
demás manifestaciones del clima de crispación social que no vaya
acompañada de los tiempos dedicados a pensar sobre el objeto de la
movilización conduce a la inacción, la falta de apoyos ciudadanos y, lo
que es peor, a la agitación rutinaria. Y de la misma manera, todo
proyecto con la voluntad suficiente de atraer apoyo cívico para su
avance, crecimiento y complejidad que se desligue de la acción por mor
de una permanente discusión académica en el encerado sobre las ideas
puras, conduce irreversiblemente a la muerte a causa del alejamiento de
la realidad.
En este mes de Junio hace dos años que lancé
el llamamiento para la constitución del Frente Cívico-Somos Mayoría. En
este mismo mes del 2014 se va a producir, por mandato de la Asamblea
Constituyente, un cambio de personas en la Mesa Estatal. Creo que es
éste precisamente el momento indicado para tomar decisiones a la luz de
la reflexión sosegada, reposada y sobre todo colectivamente efectuada.
Creo que la confluencia de ambos acontecimientos es una ocasión
inmejorable para que hagamos una autoevaluación colectiva sobre el
momento del Frente Cívico y especialmente sobre su futuro. Mis
opiniones, comentarios y sugerencias son fruto de la observación
permanente del Frente Cívico y sus avatares. Escribo estas líneas sin
otra intención que la de aportar al debate colectivo. Para una mayor
claridad -y brevedad- en la exposición, la hago a través de puntos.
1.
Para el movimiento social y político ciudadano en todas sus
manifestaciones, organizaciones y luchas hay un antes y un después del
22 de Marzo de 2014. Mis valoraciones y propuestas sobre aquella jornada
ya las expuse en el artículo titulado ¿Y ahora qué? el 24 de Marzo. Lo
que quiero resaltar ahora es que no hay posibilidad de afrontar el
futuro de nuestra lucha sin tener en cuenta las enseñanzas de aquella
acción.
2. Nuestra corta historia hasta esa fecha ha sido
la de una serie de fases en las que la concepción y desarrollo del
Frente Cívico-Somos Mayoría tuvo que sobreponerse a una serie de
dificultades dimanadas de las inercias con las que se juzgaba y
aquilataba la nueva organización. Creo que ese debate ya fue superado y
ahora resta situarnos en el contexto de después del 22-M.
3.
Con apenas organización, medios, infraestructuras y ecos en los medios
de comunicación hemos sido capaces de estar con acierto en el lugar
preciso y con las iniciativas concordes con el momento. Y lo hemos hecho
realizando un papel poco usual pero que en nosotros constituye una
característica esencial: la renuncia al protagonismo facilón, mediático y
flor de un día. Nuestro trabajo se supedita totalmente y siempre, a
conseguir los objetivos parciales y estratégicos que compartimos con la
mayoría. Esa es precisamente nuestra especificidad. Trabajamos
permanentemente para la unidad en la lucha y en la construcción del
contrapoder ciudadano.
4. Pero ahora estamos ante una
nueva fase, ante una nueva etapa. El poder económico social e ideológico
que hegemoniza a la inmensa mayoría de las fuerzas políticas se apresta
a dar una vuelta de tornillo más a su dominación. La troika ya ha dado
las instrucciones de más recortes para después de las elecciones
europeas. El llamado proyecto europeo es una falacia en la que las
oscuras y opacas negociaciones entre la UE y USA sobre el Tratado de
Libre Comercio desembocarán – a no impedirlo- en empeoramiento de la
economía y las condiciones de vida de las poblaciones trabajadoras. El
anuncio de una coalición del bipartito como en Alemania, no es un desliz
de González sino la necesidad que ese poder tiene de resolver una grave
“cuestión de Estado”. GÜRTEL, ERES y el caso NOOS contienen la
suficiente cantidad de corrupción endémica e institucionalizada como
para llevarse por delante al régimen de la Transición. En consecuencia,
estemos preparados para asistir a una operación de Ley de Punto Final
que haga borrón y cuenta nueva. Así son la mayoría de las llamadas
cuestiones de Estado.
5. Este es el panorama que se abre
ante nosotros y ante los demás movimientos y colectivos que compartimos
la misma lucha y el mismo proyecto de construir el contrapoder
ciudadano. Y exactamente ahí, en esa coyuntura, es donde debemos
insertar nuestra capacidad de análisis, lucha, pedagogía, planteamientos
programáticos y alianzas. En torno a esa tarea me atrevo a dar
opiniones y propuestas. Tomadlas como aportaciones y reflexiones, cara
al debate que sin duda plantearéis.
Reflexiones y apuntes
1.
Para la nueva fase que inaugura el 22 M ,el Frente Cívico necesita de
una Mesa Estatal y de otros órganos de coordinación acorde con la
situación. Pero la renovación necesaria debe contemplar la necesidad de
que siempre y en cada cambio de personas quede un grupo de compañer@s de
la Mesa anterior para que haya una garantía de continuidad en el
trabajo colectivo. Y eso no es una cuestión de porcentajes, reglamentos o
estatutos sino del buen sentido común que dimana de la asunción del
proyecto.
2. El Frente Cívico necesita expandirse,
organizarse y asentarse en territorios, problemáticas sectoriales y
permanentemente en el tejido social. Nuestra capacidad de trabajo
flexible, coyuntural y de actualidad necesita, precisamente, de una
organización que garantice esa maniobrabilidad. Estoy diciendo que
debemos relanzar la idea del Frente Cívico en esta nueva coyuntura.
Nuestra capacidad organizativa ya ha dado de sí todo lo que podía dar. Y
ha sido mucho.
3. Uno de nuestros rasgos característicos
del que hemos blasonado ha sido la entrega totalmente desinteresada al
proyecto. Nuestras afirmaciones de que aquí no se le preguntaba a nadie
de donde venía sino a donde quería ir constituye, junto lo de que aquí
no venimos a servirnos sino a servir, una marca especial que ha sido
reconocida por los demás. Pero esa verdad ha velado, ha ocultado algunos
aspectos y situaciones que ahora deben abordarse.
4. Todo
lo realizado desde nuestra fundación ha sido en virtud del esfuerzo,
trabajo y sacrificio de tod@s nosotr@s. Pero en justicia he de decir que
en bastantes casos el sacrificio ha sido algo más que heroico. Gastos
de desplazamiento. hospedaje y otras necesidades inherentes al
desarrollo del Frente Cívico han descansado sobre las espaldas de cada
uno y de cada una. Este esfuerzo no se ha repartido sobre situaciones
personales idénticas o similares. Ha habido, y hay, ejemplos de entrega
al trabajo con condiciones económicas que califico de increíbles y hasta
escandalosas. Nosotr@s partidari@s de la justicia distributiva más
ejemplar no podemos seguir ignorando esto. Porque de hacerlo estaríamos
diciendo que solamente pueden dedicarse a la lucha social aquellos y
aquellas que tienen determinado nivel de ingresos. Sería volver a los
tiempos en que la actividad política o social era cosa para potentados.
Esta
reflexión conduce a una toma de decisiones que corrija esta situación
porque corregirla es garantizar la viabilidad futura del proyecto. En
consecuencia, propongo que la Mesa Estatal ponga en marcha el proceso
pertinente para que la autofinanciación del Frente Cívico sea también
una cuestión de participación democrática de sus afiliados y
simpatizantes. Y además una cuestión de corresponsabilidad.
Permitidme
que aclare algunas cuestiones que sobre esta propuesta puedan aparecer.
En el Frente Cívico nadie debe disfrutar de una retribución que
posibilite la “profesionalización” por dedicación a él; pero sí debe
ocuparse de que tareas concretas para el mantenimiento del Frente no
supongan merma alguna a los compañer@ que las realicen y tengan su justa
compensación, además de ocuparse de las tareas del mismo sin que ello
redunde en más sacrificios que los del tiempo, el esfuerzo y la
dedicación. Por otra parte la propia organización necesita como tal de
unos mínimos de maniobrabilidad y dedicación.
No hay
problema alguno si en las cuestiones económicas -de cualquier cuota o
aportación- existe, desde el principio, el control en origen. La
experiencia de muchos años me ha enseñado que es la inhibición en la
correcta vigilancia de quienes debieran hacerla el origen de ciertas
desviaciones.
Y queda una última cuestión que no es precisamente
la última en importancia. Los acontecimientos que han desembocado en el
22-M han hecho imposible desarrollar ciertos acuerdos y propuestas que
estaban contempladas en nuestros documentos fundacionales. Destaco dos
de ellas:
Las Áreas de Elaboración Colectiva son el método más
eficaz para conseguir propuestas programáticas favorables a la mayoría,
pero además son el instrumento más acabado para que en ellas se dé el
encuentro entre los saberes y las necesidades. Las Áreas constituyen un
lugar perfecto para establecer las alianzas para a la construcción del
contrapoder. Para mayor explicación me remito a los documentos aprobados
en Asambleas. Las Áreas de Elaboración tienen ya un primer material
sobre el que trabajar: los 16 puntos que hemos aprobado. Dichos puntos
necesitan de difusión, profundización, crítica, incardinación en la
legalidad vigente, etc. es decir convertirse en proyecto de programa
acabado que consiga el respaldo mayoritario por haber participado en su
elaboración. La tarea de hacer posible las propuestas programáticas
propias de un cambio necesitan de un trabajo en la base que solamente
las Áreas pueden realizar.
Debemos relanzar en unos casos y
comenzar en otros la tarea de la organización territorial del Frente
Cívico. Sin organización territorial no existen ni el proyecto ni la
organización, pero tampoco las garantías de participación democrática.
Creo que ya es hora y sobre todo cara a lo que se avecina de poner en
marcha la organización del Frente Cívico según el actual organigrama del
Estado español.
JULIO ANGUITA
“Compelidos a la rebelión”
El segundo párrafo del Preámbulo de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos establece que, si no se pueden ejercer plenamente los
derechos que les son inherentes, los seres humanos “pueden verse
compelidos a la rebelión”.
Atender a la “gente”, hacer frente a los grandes retos “inventando” las soluciones.
Si no hay evolución hay revolución. Si no se procuran satisfacer las
necesidades mínimas de la existencia humana, se pasa de la voz al grito,
del grito a la rebelión.
Y es que:
-Son inadmisibles las crecientes desigualdades.
-Es inadmisible que mueran de hambre diariamente miles y miles de
personas, en su mayoría niños y niñas de 1 a 5 años de edad, al tiempo
que se invierten en armas y gastos militares más de 3.000 millones de
dólares.
-Es inadmisible que, según OXFAM, 85 personas posean una riqueza equivalente a la mitad de la humanidad.
-Es inadmisible que cada día se incremente el deterioro del medio ambiente, afectando la habitabilidad de la Tierra.
-Es inadmisible que la gobernanza mundial esté en manos de grupos plutocráticos (G-6, G-7, G-8, G-20).
-Es inadmisible que los paraísos fiscales, en lugar de haberse suprimido, se hallen más colmados que nunca.
-Es inadmisible que la política se halle subordinada a los intereses económicos.
-Es inadmisible que los mercados hayan llegado, en la Europa sometida, a
designar a gobiernos sin urnas en la misma cuna de la democracia.
Por todo ello, es apremiante:
-Establecer un multilateralismo democrático, refundando el Sistema de
las Naciones Unidas, dotándola de la representatividad apropiada
(“Nosotros, los pueblos…”) y de los medios personales, financieros y
técnicos necesarios. Este es el gran liderazgo que la humanidad
espera.
-La solución es más y mejor democracia, a escala global, regional y local.
-La habitabilidad de la Tierra se está deteriorando y es inaplazable
sustituir una economía de especulación, deslocalización productiva y
guerra por una economía basada en el conocimiento para un desarrollo
global sostenible y humano.
-Transitar desde una cultura de imposición, dominio y violencia a una cultura de encuentro, conciliación, alianza y paz.
-Un colosal clamor popular liderado por las comunidades científica,
académica, artística… debe alzarse para que los cambios radicales tengan
lugar antes de que se alcancen puntos de no retorno.
-El “nuevo comienzo” que preconiza la Carta de la Tierra no puede demorarse.
Federico Mayor Zaragoza
Diferencia entre voto en blanco, nulo, y abstención
Como casi todo, este es un asunto bastante sencillo que parece verse complicado por opiniones de lo más variadas. Pero una cosa son las opiniones, otra es la oportunidad, y por último están los hechos. Vamos a tratarlo todo, pero empezando por lo verdaderamente importante:
Voto en blanco
Aunque parezca baladí, hay que decir que el voto en blanco en el Estado español es votar introduciendo un sobre vacío (no me machaquéis, nadie tiene la obligación de saberlo, y de hecho, y eso honra a quien lo hace: lo han preguntado).
El voto en blanco es considerado un voto válido y por tanto computable para el escrutinio. Lógicamente también es computable para las estadísticas de participación.
¿Beneficia o perjudica a alguien directamente?
A mayor número de votos en blanco, mayores son los requisitos (en cantidad de votos necesarios) para que los partidos minoritarios alcancen el 3% exigido por Ley para lograr representatividad.
También afecta a los partidos pequeños que sí logran alcanzar ese 3%, porque aumenta el número de votos necesarios para conseguir cada escaño, especialmente con un sistema como el D’Hondt que es el aplicado en España.
Voto nulo
Es voto nulo en el Estado español todo aquel voto que contenga en el sobre algo diferente a una única papeleta electoral o nada.
El voto nulo es considerado un voto “no válido” y por tanto no es computable para el escrutinio. Sí computa en las estadísticas de participación.
¿Beneficia o perjudica a alguien directamente?
La única repercusión que tiene este voto es a nivel estadístico de participación.
Abstención
La abstención es únicamente el acto de no votar, de no participar con el voto.
Es computable en la estadísticas como abstención: “no participación”.
¿Beneficia o perjudica a alguien directamente?
No tiene influencia en el resultado de los comicios.
Hasta aquí los hechos. Ahora las interpretaciones.
Encontramos opiniones para todos los gustos, y todas son respetables.
Hay quien defiende la validez reflexiva y cívica del voto en blanco, y critica tanto el voto nulo como la abstención. La lógica dicta pensar que el voto en blanco es la opción de las personas que defienden el sistema (participando en él, como también lo hacen los incondicionales del voto nulo), pero mandando un mensaje claro de aversión a las opciones existentes. Sus partidarios críticos respaldan esta práctica haciendo una diferenciación con el voto nulo, pues este último no es distinguible en las estadísticas de un defecto de forma. A esto habría que decir que tampoco lo es el voto en blanco, y que como en todas las opciones la interpretación dependerá siempre de la diferencia estadística por comparación. Si una tendencia histórica nos muestra un 1X y de repente se convierte en 4X, ya no hace falta interpretar nada, porque la interpretación viene dada.
Con la abstención ocurre exactamente lo mismo, pues en condiciones de estabilidad en las proporciones estadísticas tradicionales no es posible distinguir al “abstencionista de protesta” con el apático o desvinculado, pero sabemos que una variación extrema lleva el mensaje en sí misma.
Todo indica que nos encontramos en uno de esos momentos excepcionales. Ahora deberíamos preguntarnos qué queremos hacer.
El momento es excepcional para la abstención, y no para el voto blanco o nulo. Llevamos mucho tiempo buscando algo que tengamos en común y que nos una: ya lo tenemos. No es mucho, desde luego; pero puede dar paso a un movimiento que hasta ahora se hacía impensable. Podemos por tanto unirnos a algo que ya va a ser sonado, o limitar su efectividad (una efectividad que sí tendrá) votando en blanco o nulo, y perjudicando así, además, aunque no tenga demasiada importancia, a los partidos minoritarios.
Dicho esto: si estuviéramos asistiendo a la explosión (la previsión inequívoca de vencer por mayoría) de un partido con la intención de transformar por completo este injusto y caduco sistema, abogaría sin duda por apoyarlo, pero hoy no se da el caso. Además, como mucha otra gente, me considero un antisistema (anti “este” sistema), y no favoreceré su perpetuación con mi participación en sus ridículas concesiones “democráticas”. Y tampoco, como en otras ocasiones, haré el esfuerzo ético de saltarme una convicción para favorecer a un pequeño partido que, en el mejor de los casos, no logrará nada práctico, y en el peor de los casos aprovechará la coyuntura para acabar viviendo del cuento.
Sé que este tipo de afirmaciones molestan en ciertos círculos integrantes o cercanos a propuestas políticas, algunas de las cuales cuentan con mi simpatía. Pero no escribo para gustar, sino para expresar mi opinión, poner mi grano de arena para cambiar las cosas, y si me es posible, ofrecer argumentos que puedan ser útiles. Sé también que algunas de esas personas a las que me refiero huyen de la confrontación de ideas, y que cuando han intervenido (recuerdo ahora mismo una eurodiputada y a un diputado, entre otras), no han contestado a las réplicas. Y entiendo muy bien la razón en la que se amparan para ello, por eso tampoco ahora espero que nos deleiten con su presencia en los comentarios, por mucho que sepan lo respetuosos que solemos ser en este rincón de la red. ¿Habrá suerte en esta ocasión?
No lo creo. Pero haremos algo igualmente interesante: debatiremos entre nosotr@s.
Paco Bello | Iniciativa Debate | 10/04/2013
viernes, 23 de mayo de 2014
El libre comercio se somete a las urnas
Artículo de Nathalie Pédestarres
Tablas del Frente Cívico Somos Mayoría Avilés
El comercio exterior no suele ser un tema que destaque en los
programas electorales. Sin embargo, de cara a las elecciones europeas
del 25 de mayo algunos partidos ecologistas y de izquierdas centran
buena parte de su campaña en las actuales negociaciones entre la Unión
Europea y EEUU para conseguir un gran acuerdo de libre comercio, llamado
Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP en sus siglas en
inglés). La eliminación de aranceles y trabas como regulaciones y normas
aumentaría el tráfico de bienes y servicios entre los dos principales
bloques económicos del mundo, que engloba a 820 millones de
consumidores, según argumentan los promotores del tratado. El número
creciente de críticos, no obstante, teme que los negociadores acabarán
aceptando el denominador común más bajo que rige la actividad económica a
ambos lados del Atlántico. Grupos medioambientales alertan sobre cómo
los logros en normas y estándares ecológicos, por ejemplo en la
producción agrícola en Europa, se diluirán en beneficio de las grandes
empresas alimentarias de EEUU.
El Parlamento Europeo es la única institución elegida por la
ciudadanía que podría poner freno al TTIP. Con el Tratado de Lisboa
firmado en 2007, la Cámara de Estrasburgo ha ganado el poder de vetar
asuntos relacionados con el comercio exterior de la UE. Cualquier
acuerdo con Washington, por ende, necesitará la aprobación de los
eurodiputados que saldrán elegidos el 25-M. En el pasado, la Eurocámara
era un tigre sin dientes, pero recientemente ha mostrado sus garras a
los gobiernos nacionales y la Comisión Europea, por ejemplo, al tumbar
el acuerdo internacional contra la piratería (ACTA) o cuando votó a
favor de suspender el intercambio de datos bancarios con EEUU (Swift) a
raíz del malestar por el espionaje de la agencia norteamericana NSA.
Lo que ha reforzado las sospechas acerca del TTIP es la opacidad con la que se conducen las negociaciones
que comenzaron hace dos años. El secretismo absoluto ha alertado a
varias ONG, sindicatos y asociaciones civiles, tanto en Europa como en
EEUU. El Corporate Europe Observatory (una ONG con base en Bruselas que
vigila los abusos de influencia de los lobbies industriales) lleva un
año reclamando legítimamente (acogiéndose al reglamento 1049/2001 que da
derecho a acceder a documentos relacionados con tratados de la UE) más
transparencia sobre el contenido del Tratado y la identidad de los
negociadores. En vano. Lo único que se ha podido conseguir al respecto
proviene de documentos wiki-filtrados por europarlamentarios
indignados por lo poco que se llega a conocer de las rondas
negociadoras.“El TTIP amenaza con quitar los medios democráticos para la
gestión social y medioambiental del mercado interno”, opina el
ecologista alemán Sven Giegold.
Los pocos documentos que han sido filtrados destapan que el acuerdo prevé una desregulación a todos los niveles, y no precisamente en pos de la calidad.
El economista francés Jacques Sapir denuncia en su blog que el tratado
transatlántico “impone que nuestras normas sociales y sanitarias se
alineen sobre las de EEUU”. Lo confirmó también la Comisión de Asuntos
Europeos del Parlamento francés en un informe de 2013 sobre el TTIP: “El
objetivo declarado por el Farm Bureau [el lobby de los grandes
productores agrícolas de EEUU] es aumentar los flujos de comercio
agrícola de Estados Unidos hacia Europa. Esto requeriría llegar a un
acuerdo SPS plus [reglamentos en materia sanitaria y
fitosanitaria que se basan en el uso de normas científicas] muy agresivo
por parte de los americanos que pedirían que se suprimieran las
restricciones europeas sobre carnes tratadas con hormonas de crecimiento
(ractopamine), sobre los tratamientos antimicrobianos o de reducción de
agentes patógenos (ácido, lejía), la ausencia de etiquetaje específico para productos que contienen transgénicos
y la reducción de los plazos de autorización para introducir soja
transgénica en el mercado europeo de la alimentación humana y animal”.
Cláusulas para proteger al inversor
Además de la posible llegada generalizada de transgénicos o
tratamientos hormonales, los ecologistas y el partido verde europeo
temen sobre todo un aspecto muy controvertido del tratado: el llamado
Investor-State Dispute Settlement (ISDS). Se trata de cláusulas
que permiten a un inversor privado llevar a las autoridades de un Estado
soberano ante un tribunal de arbitraje internacional si considera que
una nueva ley perjudica sus intereses económicos en el país en
cuestión. Así, por ejemplo, en 2013, la empresa americana Lone Pine
Resources demandó al gobierno de la provincia canadiense de Québec por
haber aprobado una moratoria para el fracking, la controvertida
práctica de extraer gas de esquisto del subsuelo con la inyección de
agua y químicos. “Se va a trasladar el poder de decidir de las normas
corporativas de las jurisdicciones oficiales hacia grupos de arbitraje
privados que no tienen nada que ver con la justicia. No habrá
posibilidad de recurrir puesto que las decisiones de estos arbitrajes
serán definitivas y apremiantes”, señala el economista belga Raoul-Marc
Jennar.
Según un informe reciente de la Conferencia de Naciones Unidas sobre
Comercio y Desarrollo (Unctad), los casos de litigios ligados a la
cláusula ISDS, que se ha incluido en un sinfín de tratados bilaterales,
se duplicaron entre 2002 y 2013. En algunos países, notablemente en
Francia y Alemania, se oponen a esta cláusula. Por ello, la Comisión
Europea ha decidido excluir, por ahora, el ISDS de las negociaciones
sobre el TTIP y dejar el tema para más adelante.
Los promotores y defensores de este gran espacio económico sin trabas
fronterizas destacan los efectos para la economía y el empleo. Según un
informe de la Comisión Europea, el TTIP aumentaría el crecimiento en la
UE en un 0,48% anual del Producto Interior Bruto y un 0,38% en EEUU
hasta el año 2027. “¡Un incremento deseado del 0,5% del PIB y la
creación de entre 300.000 y 500.000 puestos de empleo en 13 años, cuando
hay actualmente en Europa 26,5 millones de parados!”, ironiza el
economista Jennar. Partidarios del TTIP, como el francés Vincent
Champain, economista y miembro de la Cámara de Comercio
Franco-Americana, responden con este planteamiento: “Hasta en las
hipótesis más pesimistas, hay algo de crecimiento. La pregunta que hay
que hacerse es si se está mejor con o sin el Tratado”.
Para Aurélie Trouvé, economista y copresidenta del comité científico
de ATTAC Francia, la respuesta es no. Basa su argumento en la
experiencia de acuerdos similares como el famoso Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (NAFTA). Según un estudio del Economic
Policy Institute (una ONG americana para la defensa de los trabajadores
con salarios bajos-medios), 20 años después de su lanzamiento, NAFTA no
ha creado los 170.000 empleos al año que se habían prometido. En su
lugar, ha contribuido a generar un enorme déficit comercial con México y
Canadá y la pérdida de puestos de trabajo en EEUU. Es más, en vez de
reforzar las alianzas, NAFTA ha aumentado los conflictos comerciales
entre los tres países. “Estos acuerdos bilaterales son una nueva vía de desregulación de los mercados.
A los países del sur que habían conseguido rechazar la liberalización
salvaje de los mercados en el marco de la Organización Mundial del
Comercio, se la vuelven a servir mediante estos acuerdos bilaterales de
libre comercio. Temen lo que ha pronosticado José Manuel Barroso, el
actual presidente de la Comisión Europea: que el TTIP se contagie como
modelo al resto del mundo”, opina la economista Trouvé de ATTAC.
Reunión con empresarios en Madrid
En marzo tuvo lugar en Madrid una reunión de empresarios españoles
con los equipos de negociadores de ambas partes para ponerles al día
sobre algunos detalles. El jefe de la delegación de la Comisión Europea,
el español Ignacio García Bercero, y su colega estadounidense, Dan
Mullaney, se emplearon a fondo para resaltar las ventajas de una gran
área de libre comercio para las empresas de ambos bloques. Pero los
beneficios van más allá, según García Bercero: “Si EEUU y la UE quieren
seguir desempeñando su papel de líderes que dictan las normas del
comercio internacional, habrá que establecer una cooperación y un
diálogo más fuerte y eficaz que los que hemos desarrollado hasta ahora”.
El Gobierno de España es uno de los partidarios incondicionales del tratado comercial con EEUU.
Lo confirma la designación del titular de Agricultura y Medio Ambiente,
Miguel Arias Cañete, como cabeza de lista del Partido Popular en las
elecciones europeas de mayo. Los ecologistas critican que el ministro
somete el medio ambiente a los intereses de la industria. “Durante su
mandato, Miguel Arias Cañete se ha dedicado en nuestro país a lo que
nosotros llamamos una contrarreforma medioambiental”, afirma Juan López
de Uralde, coportavoz de Equo. “Ha desmantelado la ley de Costas y ha
abierto la de impacto medioambiental para autorizar el fracking. También
tiene una responsabilidad directa en que España se haya convertido en
la puerta de entrada de los transgénicos en Europa. Su política defiende
los intereses de las multinacionales agroalimentarias y del sector de
la agricultura industrial”, subraya el dirigente del partido
ecosocialista.
Las negociaciones del TTIP se han complicado últimamente y hay
síntomas de fatiga en ambos lados. La cumbre entre la UE y EEUU, en
marzo en Bruselas, a la que asistió el presidente Barack Obama, no dio
ningún impulso al proyecto, según los medios europeos. Pero los
opositores al TTIP no se confían. Durante la campaña para el 25-M habrá muchas movilizaciones y campañas de información en todo el continente:
“Todo dependerá de la movilización ciudadana que está creciendo en
Europa y en los Estados Unidos”, opina Trouvé, de ATTAC, y recuerda que
otro tratado, el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), fracasó
por el rechazo masivo de la sociedad civil mexicana en 2005. En Francia,
las regiones de Île de France, PACA (Provenza, Alpes, Costa Azul) y la
ciudad de Besançon ya se han declarado preventivamente como regiones
“fuera del TTIP”.
Alemanes y estadounidenses pierden interés en el Tratado
Como superpotencias exportadoras, EEUU y Alemania son de los países que más podrían ganar con un área de libre comercio entre los dos bloques. Según una encuesta del instituto Pew y la Fundación Bertelsmann de abril, sólo el 55% de los alemanes está a favor del TTIP frente al 53% en EEUU. Sin embargo, un 94% de los alemanes confía más en los estándares de seguridad alimentaria europeos y el 85% quiere mantener los sistemas de protección de datos de la UE. Entre los gobiernos de ambos países se están enfriando los ánimos. En un informe secreto sobre las negociaciones para el Gobierno de Angela Merkel, filtrado al diario FAZ, los europeos se muestran muy decepcionados con las escasas concesiones del otro lado.
Visto Aquí
Pinchar todos los globos de ilusión con los que van a querer rodearnos.
Artículo de Soledad Gallego-Diaz
Tablas del Frente Cívico Somos Mayoría Avilés
Tablas del Frente Cívico Somos Mayoría Avilés
El año que empieza puede ser un año cargado de ilusión. Ilusión en el
análisis económico español, ilusión en Cataluña, ilusión en la marcha
de la Unión Europea… Y eso es, precisamente, lo malo. Ilusión significa,
según el Diccionario de la Real Academia, “imagen sugerida por
los sentidos que carece de verdadera realidad”. Es muy posible que en
2014 los ciudadanos tengamos que emplear muchas de nuestras escasas
energías en vislumbrar cuál es la “verdadera realidad”, por encima del
aluvión de ilusiones con que se nos abrumará.
En un estupendo artículo titulado Sobre todo, que no decaiga (EL PAÍS 29/12/2013),
Manuel Cruz describía la maniobra favorita de los nacionalismos, que
consiste en convertir un debate político en un conflicto ente emociones:
una, por supuesto, es inequívocamente positiva, la ilusión; la otra,
claramente negativa, el miedo. Así que cualquier intento de argumentar
se convertirá en 2014 en la mala idea de un cenizo que quiere pinchar el
globo de la ilusión o en una sombría amenaza.
Lo mismo se podría aplicar al análisis de la situación económica. El
Gobierno está muy ilusionado con los nuevos apuntes macroeconómicos. Por
supuesto, son calificados de agoreros quienes argumentan que el coste
que está pagando una parte importante de la población es excesivo y que
se trata, además, de un segmento de la sociedad que no tuvo
responsabilidad en lo sucedido, puesto que se vio aplastada por un
terremoto financiero provocado, precisamente, por los grandes
predicadores de la ilusión. En los próximos meses veremos cómo surgen
grandes apóstoles que nos piden, otra vez, compartir la visión, la fe y
la confianza con la que ellos ya han sido bendecidos.
Pues bien, de eso se trata. De pinchar todos los globos de ilusión
con que van a querer rodearnos. Pensémoslo bien. Cuando un político, un
candidato, en Madrid, en Barcelona, en Sevilla o en último pueblo del
último rincón se nos aproxime hablando de lo ilusionado que está, de la
gran ilusión con la que encara el futuro, pongamos cara de pocos amigos,
recordemos a María Moliner y a la Real Academia, y exijamos argumentos y
“verdaderas realidades”. Recordemos que la ilusión no es un argumento,
sino, frecuentemente, una tontería y que, a veces es, incluso, muy
peligrosa.
Lo primero que tenemos a la vista son las elecciones europeas. Es un
buen campo donde empezar a practicar con la aguja. Son unas elecciones
importantes. Ya hemos visto lo que puede hacer la Unión Europea, las
decisiones que adopta y las consecuencias que tienen para la vida
cotidiana de los ciudadanos. Hasta hace poco, nos lo habían contado,
pero seguíamos creyendo que la Unión tenía que ver sobre todo con el
comercio. Ahora ya sabemos que los Presupuestos Generales del Estado
pasan antes por Bruselas que por el Parlamento español y que se cambian y
cortan de acuerdo con informes elaborados por técnicos comunitarios.
Ahora ya sabemos lo que ha ocurrido en Grecia, y en Portugal; lo que es
una troika y qué sucede cuando el presidente de la Comisión es alguien
como el actual, José Manuel Barroso, al servicio de una desproporcionada
dirección alemana, incapaz de defender el espacio común europeo.
Atentos cuando nos hablen de la ilusión de crear una Europa más
próspera, más solidaria, más progresista. Déjense de fantasías y
presenten propuestas concretas. Los pasos, incluso los pasitos. Eso es
lo que hay que exigir. Por ejemplo, ¿va a defender su grupo la creación
de un Fondo Europeo contra el Desempleo? ¿Luchará por conseguir
eurobonos que, al menos, garanticen que una determinada parte de la
deuda española, portuguesa o griega pague los mismos intereses que la
alemana? ¿Qué hará para lograr que la Unión bancaria incluya un
verdadero Fondo Europeo de Garantía de Depósitos y no esa aguada
“coordinación” de la que ahora se habla? Ninguno de estos tres asuntos
son ilusiones. Son cosas concretas que se pueden hacer a nivel europeo,
que ya han sido planteadas y discutidas y que no se llevan a cabo por la
resistencia, sobre todo, de Alemania.
lunes, 5 de mayo de 2014
¿Manos a la obra?
Los sindicatos no son lo que deberían ser.
Los partidos políticos no son lo que deberían ser.
Las iglesias no son lo que deberían ser.
Las asociaciones de vecinos no son lo que deberían ser.
Los clubes deportivos y culturales no son lo que deberían ser.
Los movimientos sociales y alternativos no son lo que deberían ser.
Las instituciones públicas no son lo que deberían ser.
Los intelectuales y los filósofos no son lo que deberían ser.
Yo no soy lo que debería ser.
Hermano, hermana: aparte de señalarnos unas a otras con el dedo,
¿ponemos manos a la obra?
Jorge Riechmann: " Fracasar Mejor" Ed. Olifante












