Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Montes. Mostrar todas las entradas

Dos verdades sobre las pensiones


Pedro Montes
 La reforma de las pensiones está de nuevo en el ojo del huracán de la política neoliberal del PP. Por ser más preciso, habría que decir que la degradación del sistema público de pensiones no ha dejado de estar entre los objetivos de todos los gobiernos durante las últimas décadas, desde cuando allá a mediados de los años 80 el PSOE llevó a cabo la primera reforma. La prueba más concluyente es que teniendo las reformas un período de maduración medible por décadas, cada unos cuantos años, se manifiesta la necesidad de emprender nuevos recortes, tomando siempre como pretexto el sublime objetivo de garantizar su futuro.
Apenas dos años después de la última reforma, la que ejecutó el gobierno de Zapatero con el beneplácito de las direcciones de los dos sindicatos mayoritarios, ya se ha culminado la fase de preparación de la nueva reforma con él casi “preceptivo” informe de los “expertos”, todo menos independientes, y el gobierno del PP, en su violenta política antisocial, ya está a punto de legislar las nuevas dentelladas que pretende dar a las pensiones.
Este es un asunto al que no puede ser ajeno ningún sector de la población, lo que debe tenerse en cuenta a la hora de organizar la respuesta de la izquierda. Ya sean los jóvenes sin trabajo y con escasas perspectivas de generar un derecho a pensión, los actuales pensionistas, que están viendo reducir el montante de sus prestaciones y él tiempo necesario para lograrlas -no cabe olvidar la infame prolongación de la edad de jubilación a los 67 años de la última reforma del PSOE-, y, en fin, los actuales pensionistas, a los que directamente se les pretende reducir de modo sistemático el poder adquisitivo de su prestación.
No hace falta recortarlas para garantizar su futuro Sin entrar en los detalles y concreción de la nueva reforma, que será contundente, con los sindicatos entrando de nuevo a un trapo del que sólo pueden salir engañados, cabe exponer dos verdades decisivas sobre el futuro de las pensiones, en apariencia contradictorias pero que guardan una coherencia extrema si se enfoca correctamente la cuestión.
Los recortadores de derechos siempre fundamentan sus propuestas en que la relación trabajador/pensionista, esto es, el número de trabajadores activos por pensionista irá disminuyendo, tanto más cuanto que, con ese lamentable y desgraciado avance de la esperanza de vida, los pensionistas tenderán a acumularse. Con este sencillo esquema explicativo, les salen todas las cuentas a los expertos oficiales para declarar, nada menos, la quiebra a la Seguridad Social en el año que convenga y para proponer, por tanto, la disminución necesaria de las prestaciones si se quieren garantizar en el futuro.
No obstante, basta considerar no cuántos trabajadores activos tendrán que “mantener” a los pensionistas, sino cuánto podrán producir los posibles trabajadores activos para que el problema tenga otro cariz y las conclusiones sean radicalmente distintas. Una economía creciendo moderadamente y generando un modesto empleo para absorber a los millones de parados, con un aumento también moderado de la productividad de cada trabajador, cosa que garantiza el avance tecnológico, permitiría un crecimiento de la renta del país que podría dedicar una porción de ella no significativamente distinta de la actual para mantener sin recortar las pensiones del futuro. Sería muy fácil demostrar con datos esta conclusión, como de hecho está demostrada, por no mencionar que el gasto público en pensiones podría financiarse con ingresos no sólo provenientes de las cotizaciones sociales.
La primera verdad por consiguiente sobre las pensiones es que no es necesario recortarlas para avalar su futuro. Se produce así un choque de expertos contra expertos basado simplemente en la forma de formular el problema. La ideología, como cabe pensar, desempeña un papel decisivo a la hora de delimitar a los bandos.
La segunda verdad tiene que ver con el futuro real de las pensiones. Para los recortadores, su objetivo esencial es acometer reformas que las reduzcan de modo inmediato; o sea, justificar la ignominiosa, burda y cruel política del PP. Si todo lo que pronostican fuera verdad y sus previsiones correctas, no se explica, como se ha dicho, que cada poco tiempo revisen sus cálculos para ensombrecer el horizonte y proponer nuevos recortes. No hay mucha seriedad en los expertos ni, por supuesto, ningún cientifismo en sus proposiciones.
Es necesaria otra política económica Lo que sí lo que es verdad es que de aplicarse la política que ellos propugnan aisladamente para las pensiones, al margen de otras cuestiones y sin encajar en una visión más general de la evolución económica, el futuro de las pensiones corre un grave peligro. Otro recorte de las pensiones se inscribiría en la política de austeridad que se viene aplicando para, según dicen, remontar la crisis. Pero los resultados saltan a la vista y conforman una situación estremecedora: el país cada vez más empobrecido, con más marginación y paro, con un maltrecho estado del bienestar y sin ninguna perspectiva de salir de la crisis, por mucho que se empeñe el gobierno para consolarnos y engañarnos. Así, pues, los recortadores no sólo quieren empeorar las pensiones, algo que como se ha visto afecta a toda la población y el comportamiento de gasto de las familias, sino que ponen en grave amenaza el futuro del sistema público.
La segunda verdad, por consiguiente, es que es necesaria otra política económica para no poner en peligro real el futuro de las pensiones. Una política que rompa con el patrón de la austeridad y los recortes. No recortar las pensiones es una forma de contribuir a disminuir ese peligro. De ese modo, se puede afirmar que, aunque parezca paradójico, volver a disminuir las pensiones es amenazar su futuro, mientras que la alternativa de defenderlas es la mejor y manera de luchar por la supervivencia del Sistema público.
La coherencia de esta alternativa parece indiscutible, pero no es menos cierto que en el fondo de ella subyace una cuestión fundamental: cómo afrontar la terrible crisis económica, cómo resolverla. En este crucial tema debería haber una brecha no superable entre la derecha y la izquierda, si bien lamentablemente la izquierda todavía no se ha aclarado. O por ser más preciso, parte de la izquierda sigue sin aclararse.
La nueva ofensiva contra las pensiones
El Gobierno ha aprobado el viernes 13 de septiembre el anteproyecto de ley de reforma de las pensiones, que desvincula a estas prestaciones del IPC y que introduce el llamado ‘factor de sostenibilidad’ a partir de 2019.
El nuevo Índice de Revalorización de las Pensiones aplicará un suelo del 0,25% y un techo del IPC más el 0,25%, de modo que las pensiones no puedan ni subir ni bajar por encima de esos valores. Tendrá en cuenta además los ingresos y gastos del sistema cada año, y los déficit o superávit del propio sistema de la Seguridad Social tomando como referencia las medidas de once ejercicios para modular los datos y evitar cambios bruscos en el sistema.
La vicepresidenta Soraya Sáenz, indicó que es voluntad del Gobierno “escuchar y tomar en consideración” todas las aportaciones que puedan hacerse “para garantizar la sostenibilidad y viabilidad del sistema público de pensiones”, como es habitual en nuestros mendaces políticos, habría que señalar, cada vez que acometen un recorte de las prestaciones.
La ministra Bañez, en su megalomanía y aversión a la verdad, ha destacado que se trata de la reforma “más importante” en términos sociales que ha aprobado el Gobierno, y ha afirmado que dará “confianza, tranquilidad y certidumbre” tanto a los pensionistas presentes como futuros, concluyendo sin rubor alguno que los jóvenes de hoy han de tener la seguridad de que serán los pensionistas del mañana.
Como es sabido, la reforma ha contado con el antecedente de un informe de una “Comisión de expertos” designada por el Gobierno. Pues bien, el próximo viernes día 20, otra Comisión de expertos independientes, de ideología contraria a los neoliberales, formada por 24 personas, el doble de la del gobierno, presentan un Documento sobre la sostenibilidad del Sistema público de pensiones. Los economistas y juristas que lo han elaborado, de reconocido prestigio profesional, rebaten a los expertos oficiales y llaman a todos los ciudadanos a defender las pensiones. Entre ellos se encuentra Pedro Montes, miembro del Frente Cívico Somos Mayoría, que ha remitido el siguiente artículo.
Visto aquí 
jueves, 19 de septiembre de 2013

Entrevista al economista Pedro Montes, miembro del Frente Cívico "Somos Mayoría"


Entrevistamos a Pedro Montes una de las primeras personas comprometidas políticamente que denunciaron el Tratado de Maastricht y las consecuencias que iba a traernos, denunció, desde el primer momento, lo que la oligarquía y su gobierno echaba sobre las espaldas de las clases trabajadoras, la ruina económica y la pérdida de soberanía, la reducción y cierre de los bienes públicos y tantas cosas como hemos conocido y aun las que están por venir.
Pedro Montes es miembro de la redacción de Crónica Popular, Presidente de Socialismo XXI, miembro del CEPS y del Frente Cívico-Somos Mayoria. Es economista y ha trabajado en el Servicio de Estudios del Banco de España hasta el 2002, profesor de Teoría Económica en las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid, Columnistas de prensa especializada, y tiene en su haber libros considerados como punto de referencia continua para estudiosos e interesados en el conocimiento de la situación económica, sus títulos son: La integración en Europa. Del Plan de Estabilización a Maastricht; El desorden neoliberal; La historia inacabada del euro; Golpe de Estado al Bienestar; Crisis en medio de la abundancia. Ha colaborado en La larga noche neoliberal; La reestructuración del capitalismo en España 1970-1990; La izquierda y Europa; Reflexiones sobre política económica; The legacy of Ernest Mandel; su último libro es Qué hacemos con el euro.
Pedro Montes, el FMI y otros declaran que la forma de salir de la crisis son la austeridad y los recortes sociales ¿a qué responde esa afirmación?
Hablemos de la troika si quieres, de la que forma parte el FMI, la Comisión europea y el BCE, que juntos representan al poder económico que ahora nos domina. Ellos no hablan de la austeridad y los recortes para salir de la crisis, sino de la necesidad de brutales ajustes para responder a los intereses y objetivos que defienden: evitar convulsiones financieras y lograr que los países hundidos hagan frente en todo lo posible a sus compromisos deudores. Poco les importa la crisis y sobre todo las secuelas sociales que tiene en los países como Portugal, Grecia o el nuestro. Lo malo de la política que propugnan es que ni ponen remedio a la crisis ni consiguen amortiguar los problemas derivados de la enorme deuda acumulada por los países periféricos. Si te añadiré que la intervención de la troika con sus “rescates” está logrando transformar mucha deuda que tienen los acreedores privados en deuda con las instituciones internacionales, que son la suma de instituciones de los Estados. Los beneficios cuando han existido han sido para la banca privada y las pérdidas pendientes son socializadas en todo lo posible.

Atribuyen la crisis a la deuda y además “pública” ¿qué clase de crisis existe? ¿es debida a la deuda “pública”?
La crisis tiene causas muy complejas dadas su profundidad y extensión. La deuda exterior de cada país es un dato clave de esa crisis. Pero la deuda exterior la soportan en cada país el sector público y el sector privado, y aunque hay diferencias muy acusadas entre los países, en el caso de España, la deuda exterior se distribuye en un 70% para el sector privado y en un 30% es deuda pública en manos de entidades extranjeras. El haber hecho de la deuda pública, o más exactamente del déficit público, el caballo de batalla de la política neoliberal de la troika se debe a que es el punto donde más fácilmente pueden presionar. Pero dos cosas cabe decir de esta obsesión: en primer lugar el déficit público no es tan fácil de reducir como se comprueba, porque toda política fiscal restrictiva agudiza la recesión y los ingresos públicos. En segundo lugar, el problema fundamental no es el déficit, sino la deuda acumulada por los déficit a lo largo del tiempo. Y nuestro país desde 2008 acumula déficit y crecimiento de la deuda pública bastante inquietantes, al punto de que la amenaza de quiebra del Estado está en el horizonte.

¿Se puede calificar de equivocación la política impuesta por los organismos internacionales FMI, BCE…? ¿no se asemejan a la colonización?
El problema no es tanto que la política de la troika sea equivocada como que es inútil. En nuestro país desde 2010 ya tenemos una experiencia suficiente para llegar a esta conclusión, pero si no nos basta, no hay más que seguir la trayectoria de Grecia y Portugal para saber lo que nos espera en el caso de seguir sometidos a las políticas de ajuste y austeridad. No veo paralelismo con el viejo colonialismo del siglo XIX y XX, que se trataba de una expoliación directa y por la fuerza, con la subordinación y pérdida de soberanía que ha puesto de manifiesto la crisis para los países más atrasados de la zona euro.

En ese caso, si no hay soberanía nacional no tenemos poder de decisión como país, o estado, ¿se puede conquistar la soberanía saliendo del euro? ¿qué supone salir del euro para el conjunto de la clase trabajadora?
La primera parte de tu cuestión es obvia: no tenemos soberanía económica y monetaria, y con el proceso de integración europea se han ido perdiendo todos los resortes que han tenido los estados para hacer política en función de los problemas y aspiraciones de cada sociedad. Salir del euro supondría disponer otra vez de una moneda propia para competir en los mercados internacionales y preservar un equilibrio de las relaciones económicas internacionales razonable y, por otra parte poder ejecutar una política monetaria de acuerdo con las necesidades del país, y no depender como hasta ahora del BCE y de los mercados financieros que tanto y con tanta razón desconfían de nuestro país como deudor. Desde luego creo que la clase trabajadora, a pesar de que abandonar el euro en estas circunstancias es una operación traumática justificada por la catástrofe a la que nos han llevado, tendría ventajas sensibles a medio plazo, mientras que ya sabemos a dónde conduce la política de la troika. La Europa de Maastricht es tan perversa que hasta la lucha de clases deja de tener sentido pues cualquier conquista de los trabajadores se convierte pérdidas de la capacidad competitiva del país, y por tanto, en lo inmediato, en mas paro.

¿Por qué quieren que tengamos menos recursos, menos medios sanitarios, menos enseñanza, trabajos sin continuidad? ¿para qué necesitan las contrarreformas laboral, sanitaria, educativa…?
Ya te he comentado que la reducción del déficit público es el terreno de acoso más fácil, y esa reducción lleva aparejada toda una degradación brutal contra los servicios públicos y la redistribución de la renta que debe llevarse a cabo con la política presupuestaria. Lo demás encaja en la misma lógica: como hay que mejorar la competitividad, nada mejor que atacar los salarios, como si fueran un elemento básico de la competitividad del país. Y puestos a reducir los salarios nada mejor que precarizar al máximo el mundo laboral y destruir la capacidad de negociación de los sindicatos. La reforma laboral del año pasado, como algunos solventes estudios han demostrado ya, ha tenido un impacto rotundo sobre los salarios de la inmensa mayoría de todos los trabajadores, y en este sentido siniestro se puede decir que ha tenido un gran éxito. Lo de la reforma como condición para crear empleo es una broma de muy mal gusto, un argumento repugnante, todos sabíamos, incluido por supuesto este gobierno infame.
Estamos en la fase en que el capitalismo financiero es dominante ¿Qué es el capitalismo financiero? ¿cuál es su proyección o su proyecto político?
Una fase del capitalismo en la que la esfera financiera ha cobrado unas dimensiones hipertróficas con respecto a la actividad y los flujos económicos reales y que tiene esa esfera financiera una autonomía propia y unas leyes de funcionamiento susceptibles de producir convulsiones, tsumanis, capaces de arrastrar a los países al fondo del precipicio. Toda la actividad financiera produce menos que una caja de lápices de colores, y sin embargo ocupa recursos humanos, técnicos y medios enormes, que lejos de facilitar el desarrollo económico real se ha convertido en una pesada losa, que deviene muchas veces, como ahora en los países del Sur de Europa, en una carga insoportable. Las razones de esta deformación del capitalismo son diversas y sobre ello hay libros y análisis de sumo interés que no pierden de vista nunca la naturaleza de clase del sistema.
¿Qué dice del capitalismo y de su régimen monárquico la corrupción?
Pasamos de la economía a la política. Históricamente creo que el capitalismo ha cubierto ya sobradamente su etapa histórica, y que ahora es fuente generalizada de freno del avance social, de retraso incluso, y de malestar y sufrimiento para la inmensa mayoría de la humanidad. No cabe condensar en pocas palabras lo que el capitalismo ha representado y supone en la actualidad. Sólo te diré, como miembro de la asociación Socialismo 21, que me repugna intelectual y moralmente el capitalismo y que estoy abiertamente por la construcción de una sociedad socialista. Si a ello le añadimos la casuística propia de nuestro país, incluida la monarquía y la corrupción, nos encontramos en un régimen social podrido y maloliente que no es capaz de absorber tanta basura y escombros como produce. Y aquí está la cuestión clave del momento presente: la situación económica, social y política es insostenible, tomando esta palabra en su sentido más literal. Hay que prepararse para ello, porque no lo estamos, y del malestar y de tantas víctimas existentes, bien combinado con un poquito de moral y ética y un ápice de inteligencia colectiva crear las condiciones para transformar la sociedad y hacerla avanzar. El régimen de la transición ha muerto y hay que sepultarlo: un nuevo proceso constituyente es necesario e inevitable. Es lo que nos proponemos desde el FCSM: contribuir fraternalmente y sin sectarismo alguno a crear un poder social que se oponga a tanta ignominia y sinrazón y construya ese otro mundo posible que la inmensa mayoría deseamos y necesitamos.

¿Hay peligro de hundimiento del capitalismo? ¿qué puede pasar en tal caso?
Si te refieres al capitalismo en general reconoce que es mucha pregunta para mi modesta persona y para cualquiera. Es deseable desde luego su desaparición pues la humanidad bajo su hegemonía se enfrenta a muy serios peligros, la cuestión ecológica, la tecnología genética, las armas de destrucción masiva, los cambios geopolíticos derivados de la lucha por los mercados y las materias primas y el terrible sufrimiento que padece gran parte de la humanidad por necesidades que podrían cubrirse para todos dado el desarrollo de la fuerza productiva. Si la pregunta se refiere a nuestro país, no cabe duda de que estamos en una fase nueva y excepcional, donde los peligros y las oportunidades para la izquierda se reparten a partes iguales, pero esto es decir muy poco porque depende de lo que haga esta izquierda.

La desconfianza del pueblo en el régimen y en el capitalismo, la pérdida de representatividad de las instituciones parlamentarias y organizaciones políticas, sindicales… ¿qué clase de panorama dejan?
En la conciencia de las masas se está produciendo un proceso acelerado de desconfianza política indiscutible, y con muy sobrados motivos. Desde el rey para abajo aquí casi nadie se salva. Pero hay un retraso manifiesto a la hora de relacionar el régimen político y el sistema económico. Muchas gentes están hartas de lo que sucede políticamente y desean un cambio político y muchas gentes están sufriendo la crisis y son víctimas del sistema, pero no se han planteado la necesidad de cambiar la naturaleza del sistema económico. Anticapitalistas serios todavía hay muy pocos, y en el imaginario colectivo la idea del socialismo está desarraigada y es difícil hacerla brotar otra vez. De todo ello es sin duda responsable la propia izquierda, que no tuvo la firmeza ideológica necesaria en el pasado y que no tiene la claridad que es preciso en estos momentos. Condiciones objetivas para poner en cuestión el sistema existen, pero como es ampliamente reconocido que faltan el sujeto y las direcciones políticas para cambiarlo. La demanda está en la sociedad y en el campo político se dan operaciones de todo tipo buscando la confluencia de organizaciones y sectores sociales de toda la izquierda, si bien hay desconfianza en las intenciones de algunos y falta claridad en las de casi todos.
¿Qué salidas pueden darse?
Variantes como en una partida de ajedrez hay bastantes, proyectos buenos por los que apostar menos. En mi caso respaldo el manifiesto impulsado por mucha gente que sostiene que estamos en una encrucijada con respecto al tema de Europa. Una alternativa es aceptar en el fondo la Europa surgida de Maastricht y someterse a las imposiciones de la troika, que como hemos visto son los ajustes, recortes y la austeridad, sin perjuicio de cubrir las vergüenzas añadiendo que la Europa neoliberal debe modificarse y que deben buscarse alianzas para conseguir esa transformación. La otra es romper con la unidad monetaria y recuperar la soberanía económica y monetaria en la forma de reimplantar una moneda propia para competir y tener una política monetaria propia para atender las necesidades reales de la sociedad y no estar pendientes de los mercados financieros y las decisiones del BCE. Tras esa disyuntiva está nada más y nada menos que recuperar la soberanía de los ciudadanos, la soberanía popular, que es consustancial con el llamamiento del Frente Cívico Somos Mayoría.
¿Es posible que los del régimen y el sistema planeen la demolición controlada y lleven a cabo un cambio estético: Juan Carlos a Felipe, o monarquía a república?
Claro que es posible, pero no creo que les sea fácil. Ellos tienen ideología, intereses y poder para intentar planificar la salida del país de la crisis. Otra cosa son las divisiones que también se dan entre ellos, los intereses contrapuestos que existen, por ejemplo entre la burguesía nacionales, y las contradicciones objetivas de sus proyectos: el euro es irreversible dicen todos, pero la política necesaria para seguir en él está hundiendo al país como lo ponen de manifiesto los datos pavorosos del paro. Y siempre está pendiente la respuesta social y de las organizaciones de la izquierda.
¿Cuál sería la alternativa económica social y política más favorable para el pueblo desde el Frente Cívico?
Eso es lo que tenemos que decidir en la asamblea constituyente que se celebrará el 6 y 7 de julio próximos. El manifiesto precursor de Julio Anguita ya aporta muchas ideas, pero ahora deben ser concretadas y asumidas por el Frente como un colectivo que decide y actúa democráticamente. De modo esquemático y en mi opinión, aparte de organizarse y funcionar bien, hemos de atender dos vertientes, la defensiva para combatir tantos desmanes y abusos como nos tratarán de imponer -atención por ejemplo a las pensiones y otra vez están en el ojo del huracán -y otra la propositiva o constructiva. Hay que consensuar un programa que responda, por un lado, a las necesidades más sentidas y más urgentes de la gente, sin olvidar nunca al paro. Por otro, a concepciones progresistas del modelo económico y social que debemos lograr en contraposición a la política de los poderes económicos, con el tema de la vinculación con Europa entiendo como inevitable. Por último, son necesarios algunos objetivos políticos, que definan un ideario de la sociedad libre, democrática, e igualitaria que queremos construir. Un entramado de propuestas que inciten a la lucha, eleven la conciencia de los ciudadanos y estimulen su participación y compromiso para construir el contrapoder en el que aspiramos a constituirnos.
¿Quieres añadir algo más?
Si, aprovecho para exponer una reflexión que debe ocupar a la izquierda. Se trata de la necesidad de incorporar a la juventud a la política. El 15 M representó un salto inmenso en ese aspecto, pero no es menos cierto que nuestro país se resiente de un bache en generacional tras muchos años de desencanto, alejamiento y por último de desafectación a la política. El motivo de reflexión me lo dio el otro día una conversación con algunos jóvenes, tomando una cerveza, que tuve en Toledo tras un acto de presentación del Frente Cívico. Me decían: nuestra generación no ha luchado nunca por lo que tiene. Hemos tomado lo que nos ofrecía el mundo, pero sin pensar en los esfuerzos que costó adquirir muchos de los derechos y condiciones de vida que hasta hace poco veíamos como naturales. Por eso nos los quitan con facilidad, porque no sentimos que son el fruto de nuestro esfuerzo y compromiso, como fue vuestra generación, me decían, señalándome. Los promotores del Manifiesto de 1930 por la República se referían muy especialmente a la juventud con estas palabras: “Tratándose de decidir el futuro de España, es imprescindible la presencia activa y sincera de una generación en cuya sangre fermente la sustancia del porvenir”. Termino pues con un ¡Viva la Republica!

Próximo evento

Entradas populares

Etiquetas

22M 5 MINEROS DE ZARREU Accidente Ada Colau Alimentación Alimentos Asamblea asamblea abierta Asturias ASTURIES EN PIE austeridad Autonomías Avilés basta cambio Carta de la Tierra CEOE Ciudadanos Clara Valverde Colaboración Público Privada comunicado Comunidades Autónomas constitución Consumo crítico Contrapoder crisis CSI Déficit Público Derecho Constitucional Derechos Humanos derechos sociales deshaucios desobedencia civil desobediencia deuda pública Diferencia entre voto en blanco Documental economía Economía del Bien Común Educación el crepúsculo de un Rey Entrevista Especulación estatal Esther Vivas exigimos Fondo de LIquidez Autonómico Frente Cívico Galicia idealistas iniciativa ciudadana insumisión izquierda Jorge Verstrynge Juan Carlos I Juan Carlos Monedero Julio Anguita La Educación Prohibida legítimas libertad lucha manifestación Manifiesto Manipulación marchas de la dignidad Marea ciudadana mareas ciudadanas Mario Benedetti medio ambiente Mesa Estatal Miguel Ángel Presno Neoliberal No a la Guerra Noam Chomsky nulo Pablo Neruda Paolo Gandolfi parlamento autonómico paro partidos políticos pdf Pedro Montes pensiones PIB Plataforma X Los SP plataformas electorales Plebiscito poesia política ponte en pie prensa Presentación proceso constituyente Producción programa rebelion recortes reforma de la Constitución Reforma del Sistema electoral regeneración Renta Básica Resistencia resolución reunión Salud Salud Mental Salvador López Arnal Servicios Públicos Siria Sistema Soberanía alimentaria sociedad Sociópatas Somos Mayoría Sostenible sufrimiento social Tertulia totalitario Tratado de Libre Comercio Tratado de Maastricht Troika Unidad Popular utópicos Víctor Ríos video Virginia Gawel y abstención

- Copyright © Frente Cívico Avilés - - Powered by Blogger -