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"¿Qué pasaría...? " de Mario Benedetti
¿Qué pasaría...?
¿Qué pasaría si un día
despertamos dándonos
cuenta de que somos mayoría?
¿Qué pasaría si de pronto
una injusticia, sólo una,
es repudiada por todos,
todos los que somos, todos,
no unos, no algunos, sino todos?
¿Qué pasaría si en vez de
seguir divididos nos
multiplicamos, nos sumamos
y restamos al enemigo que
interrumpe nuestro paso?
¿Qué pasaría si nos
organizáramos y al mismo
tiempo enfrentáramos
sin armas, en silencio,
en multitudes, en millones de
miradas la cara de los
opresores, sin vivas,
sin aplausos, sin sonrisas,
sin palmadas en los hombros,
sin cánticos partidistas,
sin cánticos?
¿Qué pasaría si yo pidiese
por ti que estás tan lejos,
y tú por mí que estoy tan lejos, y ambos por
los otros que están muy
lejos y los otros por
nosotros aunque estemos lejos?
¿Qué pasaría si el grito
de un continente fuese
el grito de todos los continentes?
¿Qué pasaría si pusiésemos
el cuerpo en vez de lamentarnos?
¿Qué pasaría si rompemos
las fronteras y avanzamos
y avanzamos y avanzamos
y avanzamos?
¿Qué pasaría si quemamos
todas las banderas para
tener sólo una, la nuestra,
la de todos, o mejor
ninguna porque no
la necesitamos?
¿Qué pasaría si de pronto
dejamos de ser patriotas para
ser humanos?
No sé... me pregunto yo:
¿Qué pasaría...?
Mario Benedetti
¿Qué pasaría si un día
despertamos dándonos
cuenta de que somos mayoría?
¿Qué pasaría si de pronto
una injusticia, sólo una,
es repudiada por todos,
todos los que somos, todos,
no unos, no algunos, sino todos?
¿Qué pasaría si en vez de
seguir divididos nos
multiplicamos, nos sumamos
y restamos al enemigo que
interrumpe nuestro paso?
¿Qué pasaría si nos
organizáramos y al mismo
tiempo enfrentáramos
sin armas, en silencio,
en multitudes, en millones de
miradas la cara de los
opresores, sin vivas,
sin aplausos, sin sonrisas,
sin palmadas en los hombros,
sin cánticos partidistas,
sin cánticos?
¿Qué pasaría si yo pidiese
por ti que estás tan lejos,
y tú por mí que estoy tan lejos, y ambos por
los otros que están muy
lejos y los otros por
nosotros aunque estemos lejos?
¿Qué pasaría si el grito
de un continente fuese
el grito de todos los continentes?
¿Qué pasaría si pusiésemos
el cuerpo en vez de lamentarnos?
¿Qué pasaría si rompemos
las fronteras y avanzamos
y avanzamos y avanzamos
y avanzamos?
¿Qué pasaría si quemamos
todas las banderas para
tener sólo una, la nuestra,
la de todos, o mejor
ninguna porque no
la necesitamos?
¿Qué pasaría si de pronto
dejamos de ser patriotas para
ser humanos?
No sé... me pregunto yo:
¿Qué pasaría...?
Mario Benedetti
Entrevista a Jorge Verstrynge, compañero del Frente Cívico
Entrevista a Jorge Verstrynge, tras su participación en la Asamblea Constituyente del Frente Cívico del País Valencià
“La desmundialización es inevitable; muchos países están volviendo al proteccionismo”
Mientras tiene lugar esta entrevista una mujer se aproxima a saludar a Jorge Verstrynge. El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense y colaborador de El Viejo Topo se ha convertido en un personaje muy conocido gracias a la tertulias televisivas. Participa en “Fort Apache” de Hispan TV, “El Gran Debate” de Tele 5, en Cuatro e Intereconomía. Menos conocida por la audiencia es su producción como politólogo, con 15 libros publicados. Los tres últimos, “Contra quiénes luchar”; “¡Viva la desobediencia! Elogio del refractario” y “Proteccionismo y Economía de Gran Espacio”. La única organización en la que milita es el Frente Cívico “Somos Mayoría”. A la Asamblea Constituyente de esta organización en el País Valenciano asistió para cerrar la jornada con un acto público.
Gente de izquierdas como Julio Anguita, Pedro Montes, Manolo Monereo, Martín Seco y otros han suscrito un manifiesto pidiendo la salida del euro. ¿Cuál es tu posición?
Puede que finalmente no haya otra salida que abandonar el euro, pero antes creo que se podrían explorar otras opciones. Por ejemplo, como dicen Jacques Sapir y Emmanuel Todd, mantener una moneda común pero no única, es decir, la doble moneda. Así, junto al euro podría coexistir una moneda complementaria, que permitiría una cierta autonomía de los bancos centrales y, además, inyectar cierta “alegría” monetaria en el sistema. Además, en caso de que una parte de la deuda se declarara injusta, se pagaría con esta moneda, a la que el estado otorgaría su valor. Un tipo de cambio fijo respecto al euro, que el estado podría cambiar. Sin esta alternativa, sólo nos quedan las devaluaciones que aplica el FMI: las de los salarios (directos, indirectos y diferidos) y las alcanzadas mediante el aumento de la inmigración.
Has defendido también con insistencia ideas como la desmundialización y el proteccionismo.
La desmundialización resulta inevitable por una razón. La mundialización es insostenible y nos conduce a la catástrofe. De hecho, en muchos países se está dando un retorno a las políticas proteccionistas. Es muy sencillo. Es algo que, entre otros, viene diciendo el economista francés (Premio Nobel en 1988), Maurice Allais, desde hace 20 años. Cuando un sector de la economía nacional resulta afectado por el “dumping” social, hay que poner esclusas. Y esto vale también para la inmigración. La mundialización obliga al obrero europeo a competir con otras zonas con las que las diferencias de salarios son planetarias. Y el problema reside en que en los sistemas de libre cambio, se toman como referencia los salarios más bajos. Lo que ha ocurrido es, por tanto, una fortísima presión de los salarios a la baja. Y a esto se le ha dado una salida, el consumo a crédito.
¿Opinas que sería factible una salida a la crisis de tipo keynesiano?
Las subidas salariales para potenciar la demanda acabarían en la compra de productos chinos en las tiendas de “todo a cien” o de automóviles coreanos. Se mantendría el problema del “dumping” salarial que te comentaba. En otros términos, no creo en una salida keynesiana a la crisis que no incluya la imposición de aranceles. Además, es cierto que Keynes planteó sus ideas en una Europa no proteccionista, pero con capitales sedentarios. Por otra parte, están aplicando medidas de carácter proteccionista países como Brasil, Argentina, India, China, Rusia y, de manera solapada, Estados Unidos.
No es fácil ahondar en estas ideas en las tertulias televisivas. ¿Qué responderías a las personas de izquierdas que consideran que no se debería participar en estos formatos circenses?
Pienso que la izquierda ha de estar en estos foros por dos motivos. Para saber qué se dice en las tertulias, por un lado, y además para exponer lo que creamos conveniente. La derecha es “pasta”, “pasta” y más “pasta”. La “izquierda” (con comillas) tampoco me interesa. Es realmente la izquierda (sin comillas) la que me interesa, y la que opino que ha de estar en estos foros.
Tu criterio sobre la migración suscita fuertes polémicas en el seno de la izquierda. ¿En qué consiste, a grandes rasgos?
Resumiendo, en que la inmigración ilegal beneficia a los grandes empresarios y perjudica a las clases populares de los países receptores, que acaban compitiendo con la población inmigrante por unos servicios públicos menguantes. Me parece, además, que es muy fácil desde supuestos pretendidamente progresistas y viviendo en zonas residenciales, citar como efectos beneficiosos de la inmigración irregular un supuesto multiculturalismo. Se lo pregunto a mis alumnos: ¿Habéis visto alguna vez a la patronal protestar por la inmigración ilegal? No, porque presiona los salarios a la baja. En España hay un excedente de 1,5 millones de inmigrantes, gente a la que hay que ayudar a que retornen a sus países. Se trata en muchos casos, además, de gente formada. Por eso el hecho de que los acojamos también puede considerarse una forma de expolio a sus países.
En una entrevista en eldiario.es afirmabas que echas de menos en los comunistas actuales mayor dosis de populismo. Y decías que crees en un populismo de izquierdas…
Sí, porque opino que hay una tendencia a confundir “populismo” y “demagogia”. El populismo es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Esto incluye el sufragio universal, el derecho de revocación y el referéndum vinculante, entre otras muchas medidas. Me refiero con el “populismo” a algo tan sencillo como decir las cosas como son. Te pongo un ejemplo. Formaciones como IU deberían decir claramente, en el debate sobre las pensiones, que el capital ha de contribuir en mayor medida a su financiación. Porque ha incrementado enormemente sus beneficios en los últimos años. Y esto se puede explicar de manera tan sencilla como que hace 20 años una factoría de automóviles podía construir 300 camionetas en tres turnos de 8 horas. Y hoy basta con un turno.
También has defendido la figura de Stalin…
Ciertamente, Stalin hizo cosas que no son defendibles. Pero hay que poner al personaje en su contexto. Porque el siglo XX es el de la “brutalización” de la política. Además, Stalin sabía perfectamente que la Alemania nazi iría a por él y, por eso, se preparó para una guerra que finalmente ganó. La segunda guerra mundial realmente la ganó Stalin, y la hubiera ganado incluso sin los aliados anglosajones. También desempeña el personaje un rol esencial si se analizan las causas de la caída de la URSS.
¿En qué sentido?
Pueden distinguirse dos líneas enfrentadas en la evolución política y económica de la Unión Soviética. La primera, socialista “dura”, arranca con Lenin, continúa con Stalin y culmina con Andrópov, cuyo mandato dura un año. Si hubiera accedido al poder cinco años antes, hoy existiría la URSS. Esta primera opción se caracteriza por el apoyo a la industria pesada, la reducción del sector privado de la economía y el mantenimiento de la carrera armamentista. En el otro lado se sitúa la opción de derecha o socialdemócrata, que tiene como principales exponentes a Bujarín, Kruschev y Gorbachov. Mantienen los sectores privados de la economía, potencian el consumo y quieren abrirse a occidente. Cuando Gorbachov llega al poder, es el final de la URSS.
Por otra parte, has sido asesor en un momento dado del ejército bolivariano. ¿Qué futuro se avista en una Venezuela sin Chávez?
La muerte de Hugo Chávez ha supuesto un golpe muy duro y además sitúa en primer término el problema de los hiperliderazgos, es decir, ¿qué ocurre cuando muere el “superlíder”? Ahora van a ir a por Maduro. El desabastecimiento y la escasez ya los está utilizando la oposición para desestabilizar. Y, además, hay que tener en cuenta que la derecha española es marxista-leninista si la comparamos con la venezolana.
En el estado español, la crisis azota cada vez con más fuerza a las clases populares. ¿Habrá revueltas sociales?
Ciertamente, el “colchón” familiar es cada vez más reducido. En un país donde no hay trabajo, se recortan también las pensiones, de las que al final viven muchas familias. Y por supuesto, la pensión se acaba con el fallecimiento de los abuelos. Por lo demás, la situación se agrava en España porque en este país nunca se ha consolidado el estado del bienestar. Pero respondo a tu pregunta. Opino que esto estallará. Hay investigadores que señalan que por cada punto del PIB que se reduce el gasto social, aumenta el riesgo de disturbios en un 30%.
¿Confías en la recuperación económica?
De esta crisis no sale España sin Europa. No lo hará antes de 2018, y con la condición de que se den cambios en Bruselas. ¿Por qué en 2018? Las empresas que sobrevivan habrán saneado de algún modo sus balances y se habrán reestructurado para trabajar con menos personal. En 2014-2015 es posible que haya cierta reactivación empresarial pero sin que se genere empleo. Por otra parte, de Europa habría que esperar estímulos de tipo keynesiano y cierto grado de proteccionismo.
Por último, has encontrado tu espacio político en el “Frente Cívico”. ¿Cuál es el aporte de esta organización a la miríada de colectivos sociales?
Igual que la PAH se constituye como un grupo de presión por parte de los afectados por las hipotecas, frente al estado y la banca, pienso que el “Frente Cívico” debería ser un grupo de presión ideológico que aporte ideas a la izquierda con el objeto de impulsarla. O es esto, o el “Frente Cívico” acabará disolviéndose. Pero, en todo caso, no acabará siendo un partido político.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=169626
Autor: Enric Llopis
lunes, 24 de junio de 2013
Julio Anguita: “La insumisión es necesaria y justa ante un Gobierno en la ilegalidad”
Julio Anguita, excoordinador federal de IU, exsecretario general del PCE e impulsor del Frente Cívico Somos Mayoría, considera que “la insumisión, la rebelión o la desobediencia” son “necesarias y justas” ante un Gobierno, como el liderado por Mariano Rajoy, dijo, que “está en la ilegalidad, fuera de la ley, conculcándola y violándola”.
Así consta en un documento escrito por Julio Anguita titulado ‘Las razones de la lucha’. En el mismo, el histórico dirigente señala que “el Gobierno suele aducir que es un Gobierno legítimo porque nació de las urnas. Es cierto. Pero, y también es verdad, que una cosa es la legitimidad de origen y otra la de ejercicio”, apunta.
“La primera se obtiene en las urnas, la segunda en el ejercicio diario de una labor de Gobierno conforme con los textos constitucionales, la legalidad internacional y la correcta adecuación entre las promesas electorales y el ejercicio de la acción gubernamental tras el acceso al Gobierno”, argumenta.
En este sentido, añade que “el actual Gobierno tiene la primera pero ha perdido la segunda” y añade que es “esta última la que valida o invalida la legitimidad global”.
“Lucha pacífica”
“Nuestra lucha, pacífica, está respaldada por los grandes documentos internacionales, la Hitoria y la razón. En consecuencia, la insumisión, la rebelión o la desobediencia, en situaciones como ésta son legítimas, necesarias y justas”, apostilla.
En este sentido, y entre otros textos, recuerda que el preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos dice en su tercer considerando que se debe exigir que los Derechos Humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, “a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión”.
A su juicio, “es totalmente erróneo en las actuales circunstancias, combatir la política del PP basándose en el argumento de que no es de izquierdas”.
Capitalismo “de grandes principios”
“Y eso que sería un error por parte de la izquierda, se transformaría en un desastre para el Frente Cívico Somos Mayoría o para cualquier otro colectivo, movimiento o causa que pretenda para una causa justa, el respaldo mayoritario o al menos importante de la sociedad”, apostilla.
Asimismo, señala que “es evidente que el capitalismo en general y el gobierno en particular no pueden mantenerse si no es conculcando los grandes principios y los grandes textos a los que permanentemente recurren para justificar la necesidad de obediencia por parte de la ciudadanía”.
lunes, 17 de junio de 2013
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Entrevista al economista Pedro Montes, miembro del Frente Cívico "Somos Mayoría"
Entrevistamos a Pedro Montes una de las primeras personas comprometidas políticamente que denunciaron el Tratado de Maastricht y las consecuencias que iba a traernos, denunció, desde el primer momento, lo que la oligarquía y su gobierno echaba sobre las espaldas de las clases trabajadoras, la ruina económica y la pérdida de soberanía, la reducción y cierre de los bienes públicos y tantas cosas como hemos conocido y aun las que están por venir.
Pedro Montes es miembro de la redacción de Crónica Popular, Presidente de Socialismo XXI, miembro del CEPS y del Frente Cívico-Somos Mayoria. Es economista y ha trabajado en el Servicio de Estudios del Banco de España hasta el 2002, profesor de Teoría Económica en las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid, Columnistas de prensa especializada, y tiene en su haber libros considerados como punto de referencia continua para estudiosos e interesados en el conocimiento de la situación económica, sus títulos son: La integración en Europa. Del Plan de Estabilización a Maastricht; El desorden neoliberal; La historia inacabada del euro; Golpe de Estado al Bienestar; Crisis en medio de la abundancia. Ha colaborado en La larga noche neoliberal; La reestructuración del capitalismo en España 1970-1990; La izquierda y Europa; Reflexiones sobre política económica; The legacy of Ernest Mandel; su último libro es Qué hacemos con el euro.
Pedro Montes, el FMI y otros declaran que la forma de salir de la crisis son la austeridad y los recortes sociales ¿a qué responde esa afirmación?
Hablemos de la troika si quieres, de la que forma parte el FMI, la Comisión europea y el BCE, que juntos representan al poder económico que ahora nos domina. Ellos no hablan de la austeridad y los recortes para salir de la crisis, sino de la necesidad de brutales ajustes para responder a los intereses y objetivos que defienden: evitar convulsiones financieras y lograr que los países hundidos hagan frente en todo lo posible a sus compromisos deudores. Poco les importa la crisis y sobre todo las secuelas sociales que tiene en los países como Portugal, Grecia o el nuestro. Lo malo de la política que propugnan es que ni ponen remedio a la crisis ni consiguen amortiguar los problemas derivados de la enorme deuda acumulada por los países periféricos. Si te añadiré que la intervención de la troika con sus “rescates” está logrando transformar mucha deuda que tienen los acreedores privados en deuda con las instituciones internacionales, que son la suma de instituciones de los Estados. Los beneficios cuando han existido han sido para la banca privada y las pérdidas pendientes son socializadas en todo lo posible.
Atribuyen la crisis a la deuda y además “pública” ¿qué clase de crisis existe? ¿es debida a la deuda “pública”?
Atribuyen la crisis a la deuda y además “pública” ¿qué clase de crisis existe? ¿es debida a la deuda “pública”?
La crisis tiene causas muy complejas dadas su profundidad y extensión. La deuda exterior de cada país es un dato clave de esa crisis. Pero la deuda exterior la soportan en cada país el sector público y el sector privado, y aunque hay diferencias muy acusadas entre los países, en el caso de España, la deuda exterior se distribuye en un 70% para el sector privado y en un 30% es deuda pública en manos de entidades extranjeras. El haber hecho de la deuda pública, o más exactamente del déficit público, el caballo de batalla de la política neoliberal de la troika se debe a que es el punto donde más fácilmente pueden presionar. Pero dos cosas cabe decir de esta obsesión: en primer lugar el déficit público no es tan fácil de reducir como se comprueba, porque toda política fiscal restrictiva agudiza la recesión y los ingresos públicos. En segundo lugar, el problema fundamental no es el déficit, sino la deuda acumulada por los déficit a lo largo del tiempo. Y nuestro país desde 2008 acumula déficit y crecimiento de la deuda pública bastante inquietantes, al punto de que la amenaza de quiebra del Estado está en el horizonte.
¿Se puede calificar de equivocación la política impuesta por los organismos internacionales FMI, BCE…? ¿no se asemejan a la colonización?
El problema no es tanto que la política de la troika sea equivocada como que es inútil. En nuestro país desde 2010 ya tenemos una experiencia suficiente para llegar a esta conclusión, pero si no nos basta, no hay más que seguir la trayectoria de Grecia y Portugal para saber lo que nos espera en el caso de seguir sometidos a las políticas de ajuste y austeridad. No veo paralelismo con el viejo colonialismo del siglo XIX y XX, que se trataba de una expoliación directa y por la fuerza, con la subordinación y pérdida de soberanía que ha puesto de manifiesto la crisis para los países más atrasados de la zona euro.
En ese caso, si no hay soberanía nacional no tenemos poder de decisión como país, o estado, ¿se puede conquistar la soberanía saliendo del euro? ¿qué supone salir del euro para el conjunto de la clase trabajadora?
En ese caso, si no hay soberanía nacional no tenemos poder de decisión como país, o estado, ¿se puede conquistar la soberanía saliendo del euro? ¿qué supone salir del euro para el conjunto de la clase trabajadora?
La primera parte de tu cuestión es obvia: no tenemos soberanía económica y monetaria, y con el proceso de integración europea se han ido perdiendo todos los resortes que han tenido los estados para hacer política en función de los problemas y aspiraciones de cada sociedad. Salir del euro supondría disponer otra vez de una moneda propia para competir en los mercados internacionales y preservar un equilibrio de las relaciones económicas internacionales razonable y, por otra parte poder ejecutar una política monetaria de acuerdo con las necesidades del país, y no depender como hasta ahora del BCE y de los mercados financieros que tanto y con tanta razón desconfían de nuestro país como deudor. Desde luego creo que la clase trabajadora, a pesar de que abandonar el euro en estas circunstancias es una operación traumática justificada por la catástrofe a la que nos han llevado, tendría ventajas sensibles a medio plazo, mientras que ya sabemos a dónde conduce la política de la troika. La Europa de Maastricht es tan perversa que hasta la lucha de clases deja de tener sentido pues cualquier conquista de los trabajadores se convierte pérdidas de la capacidad competitiva del país, y por tanto, en lo inmediato, en mas paro.
¿Por qué quieren que tengamos menos recursos, menos medios sanitarios, menos enseñanza, trabajos sin continuidad? ¿para qué necesitan las contrarreformas laboral, sanitaria, educativa…?
¿Por qué quieren que tengamos menos recursos, menos medios sanitarios, menos enseñanza, trabajos sin continuidad? ¿para qué necesitan las contrarreformas laboral, sanitaria, educativa…?
Ya te he comentado que la reducción del déficit público es el terreno de acoso más fácil, y esa reducción lleva aparejada toda una degradación brutal contra los servicios públicos y la redistribución de la renta que debe llevarse a cabo con la política presupuestaria. Lo demás encaja en la misma lógica: como hay que mejorar la competitividad, nada mejor que atacar los salarios, como si fueran un elemento básico de la competitividad del país. Y puestos a reducir los salarios nada mejor que precarizar al máximo el mundo laboral y destruir la capacidad de negociación de los sindicatos. La reforma laboral del año pasado, como algunos solventes estudios han demostrado ya, ha tenido un impacto rotundo sobre los salarios de la inmensa mayoría de todos los trabajadores, y en este sentido siniestro se puede decir que ha tenido un gran éxito. Lo de la reforma como condición para crear empleo es una broma de muy mal gusto, un argumento repugnante, todos sabíamos, incluido por supuesto este gobierno infame.
Estamos en la fase en que el capitalismo financiero es dominante ¿Qué es el capitalismo financiero? ¿cuál es su proyección o su proyecto político?
Una fase del capitalismo en la que la esfera financiera ha cobrado unas dimensiones hipertróficas con respecto a la actividad y los flujos económicos reales y que tiene esa esfera financiera una autonomía propia y unas leyes de funcionamiento susceptibles de producir convulsiones, tsumanis, capaces de arrastrar a los países al fondo del precipicio. Toda la actividad financiera produce menos que una caja de lápices de colores, y sin embargo ocupa recursos humanos, técnicos y medios enormes, que lejos de facilitar el desarrollo económico real se ha convertido en una pesada losa, que deviene muchas veces, como ahora en los países del Sur de Europa, en una carga insoportable. Las razones de esta deformación del capitalismo son diversas y sobre ello hay libros y análisis de sumo interés que no pierden de vista nunca la naturaleza de clase del sistema.
¿Qué dice del capitalismo y de su régimen monárquico la corrupción?
Pasamos de la economía a la política. Históricamente creo que el capitalismo ha cubierto ya sobradamente su etapa histórica, y que ahora es fuente generalizada de freno del avance social, de retraso incluso, y de malestar y sufrimiento para la inmensa mayoría de la humanidad. No cabe condensar en pocas palabras lo que el capitalismo ha representado y supone en la actualidad. Sólo te diré, como miembro de la asociación Socialismo 21, que me repugna intelectual y moralmente el capitalismo y que estoy abiertamente por la construcción de una sociedad socialista. Si a ello le añadimos la casuística propia de nuestro país, incluida la monarquía y la corrupción, nos encontramos en un régimen social podrido y maloliente que no es capaz de absorber tanta basura y escombros como produce. Y aquí está la cuestión clave del momento presente: la situación económica, social y política es insostenible, tomando esta palabra en su sentido más literal. Hay que prepararse para ello, porque no lo estamos, y del malestar y de tantas víctimas existentes, bien combinado con un poquito de moral y ética y un ápice de inteligencia colectiva crear las condiciones para transformar la sociedad y hacerla avanzar. El régimen de la transición ha muerto y hay que sepultarlo: un nuevo proceso constituyente es necesario e inevitable. Es lo que nos proponemos desde el FCSM: contribuir fraternalmente y sin sectarismo alguno a crear un poder social que se oponga a tanta ignominia y sinrazón y construya ese otro mundo posible que la inmensa mayoría deseamos y necesitamos.
¿Hay peligro de hundimiento del capitalismo? ¿qué puede pasar en tal caso?
¿Hay peligro de hundimiento del capitalismo? ¿qué puede pasar en tal caso?
Si te refieres al capitalismo en general reconoce que es mucha pregunta para mi modesta persona y para cualquiera. Es deseable desde luego su desaparición pues la humanidad bajo su hegemonía se enfrenta a muy serios peligros, la cuestión ecológica, la tecnología genética, las armas de destrucción masiva, los cambios geopolíticos derivados de la lucha por los mercados y las materias primas y el terrible sufrimiento que padece gran parte de la humanidad por necesidades que podrían cubrirse para todos dado el desarrollo de la fuerza productiva. Si la pregunta se refiere a nuestro país, no cabe duda de que estamos en una fase nueva y excepcional, donde los peligros y las oportunidades para la izquierda se reparten a partes iguales, pero esto es decir muy poco porque depende de lo que haga esta izquierda.
La desconfianza del pueblo en el régimen y en el capitalismo, la pérdida de representatividad de las instituciones parlamentarias y organizaciones políticas, sindicales… ¿qué clase de panorama dejan?
En la conciencia de las masas se está produciendo un proceso acelerado de desconfianza política indiscutible, y con muy sobrados motivos. Desde el rey para abajo aquí casi nadie se salva. Pero hay un retraso manifiesto a la hora de relacionar el régimen político y el sistema económico. Muchas gentes están hartas de lo que sucede políticamente y desean un cambio político y muchas gentes están sufriendo la crisis y son víctimas del sistema, pero no se han planteado la necesidad de cambiar la naturaleza del sistema económico. Anticapitalistas serios todavía hay muy pocos, y en el imaginario colectivo la idea del socialismo está desarraigada y es difícil hacerla brotar otra vez. De todo ello es sin duda responsable la propia izquierda, que no tuvo la firmeza ideológica necesaria en el pasado y que no tiene la claridad que es preciso en estos momentos. Condiciones objetivas para poner en cuestión el sistema existen, pero como es ampliamente reconocido que faltan el sujeto y las direcciones políticas para cambiarlo. La demanda está en la sociedad y en el campo político se dan operaciones de todo tipo buscando la confluencia de organizaciones y sectores sociales de toda la izquierda, si bien hay desconfianza en las intenciones de algunos y falta claridad en las de casi todos.
¿Qué salidas pueden darse?
Variantes como en una partida de ajedrez hay bastantes, proyectos buenos por los que apostar menos. En mi caso respaldo el manifiesto impulsado por mucha gente que sostiene que estamos en una encrucijada con respecto al tema de Europa. Una alternativa es aceptar en el fondo la Europa surgida de Maastricht y someterse a las imposiciones de la troika, que como hemos visto son los ajustes, recortes y la austeridad, sin perjuicio de cubrir las vergüenzas añadiendo que la Europa neoliberal debe modificarse y que deben buscarse alianzas para conseguir esa transformación. La otra es romper con la unidad monetaria y recuperar la soberanía económica y monetaria en la forma de reimplantar una moneda propia para competir y tener una política monetaria propia para atender las necesidades reales de la sociedad y no estar pendientes de los mercados financieros y las decisiones del BCE. Tras esa disyuntiva está nada más y nada menos que recuperar la soberanía de los ciudadanos, la soberanía popular, que es consustancial con el llamamiento del Frente Cívico Somos Mayoría.
¿Es posible que los del régimen y el sistema planeen la demolición controlada y lleven a cabo un cambio estético: Juan Carlos a Felipe, o monarquía a república?
Claro que es posible, pero no creo que les sea fácil. Ellos tienen ideología, intereses y poder para intentar planificar la salida del país de la crisis. Otra cosa son las divisiones que también se dan entre ellos, los intereses contrapuestos que existen, por ejemplo entre la burguesía nacionales, y las contradicciones objetivas de sus proyectos: el euro es irreversible dicen todos, pero la política necesaria para seguir en él está hundiendo al país como lo ponen de manifiesto los datos pavorosos del paro. Y siempre está pendiente la respuesta social y de las organizaciones de la izquierda.
¿Cuál sería la alternativa económica social y política más favorable para el pueblo desde el Frente Cívico?
Eso es lo que tenemos que decidir en la asamblea constituyente que se celebrará el 6 y 7 de julio próximos. El manifiesto precursor de Julio Anguita ya aporta muchas ideas, pero ahora deben ser concretadas y asumidas por el Frente como un colectivo que decide y actúa democráticamente. De modo esquemático y en mi opinión, aparte de organizarse y funcionar bien, hemos de atender dos vertientes, la defensiva para combatir tantos desmanes y abusos como nos tratarán de imponer -atención por ejemplo a las pensiones y otra vez están en el ojo del huracán -y otra la propositiva o constructiva. Hay que consensuar un programa que responda, por un lado, a las necesidades más sentidas y más urgentes de la gente, sin olvidar nunca al paro. Por otro, a concepciones progresistas del modelo económico y social que debemos lograr en contraposición a la política de los poderes económicos, con el tema de la vinculación con Europa entiendo como inevitable. Por último, son necesarios algunos objetivos políticos, que definan un ideario de la sociedad libre, democrática, e igualitaria que queremos construir. Un entramado de propuestas que inciten a la lucha, eleven la conciencia de los ciudadanos y estimulen su participación y compromiso para construir el contrapoder en el que aspiramos a constituirnos.
¿Quieres añadir algo más?
Si, aprovecho para exponer una reflexión que debe ocupar a la izquierda. Se trata de la necesidad de incorporar a la juventud a la política. El 15 M representó un salto inmenso en ese aspecto, pero no es menos cierto que nuestro país se resiente de un bache en generacional tras muchos años de desencanto, alejamiento y por último de desafectación a la política. El motivo de reflexión me lo dio el otro día una conversación con algunos jóvenes, tomando una cerveza, que tuve en Toledo tras un acto de presentación del Frente Cívico. Me decían: nuestra generación no ha luchado nunca por lo que tiene. Hemos tomado lo que nos ofrecía el mundo, pero sin pensar en los esfuerzos que costó adquirir muchos de los derechos y condiciones de vida que hasta hace poco veíamos como naturales. Por eso nos los quitan con facilidad, porque no sentimos que son el fruto de nuestro esfuerzo y compromiso, como fue vuestra generación, me decían, señalándome. Los promotores del Manifiesto de 1930 por la República se referían muy especialmente a la juventud con estas palabras: “Tratándose de decidir el futuro de España, es imprescindible la presencia activa y sincera de una generación en cuya sangre fermente la sustancia del porvenir”. Termino pues con un ¡Viva la Republica!
viernes, 14 de junio de 2013
Reseña de "No nos los creemos. Una lectura crítica del lenguaje neoliberal", de Clara Valverde
Por Salvador López Arnal miembro del Frente Cívico Somos Mayoría
El Viejo Topo
Una cita del recientemente fallecido Agustín García Calvo abre el primer capítulo de este magnífico libro de intervención de Clara Valverde editado en la no menos excelente colección de Icaria, “Asaco”: “Con nuestra fe colaboramos para sostener la realidad. No hace falta creer. Hace falta no creer”. Este es el punto, este es el nudo esencial del libro que comentamos, del panfleto (en el mejor sentido de la palabra, que lo tiene desde luego) cuya lectura recomendamos vivamente. Eso sí, matizando ligeramente al autor del Sermón sobre el ser y no el ser, tampoco se trata, sin más, de no creer, sino de descreer lo que merece ser descreído. La inmensa estafa neoliberal, por ejemplo.
Hermann Cain fue uno de los candidatos republicanos a la presidencia usamericana en 2011. En uno de los debates se destapó con la siguiente afirmación, diseñada y estudiada previamente: “No eches la culpa a los grandes bancos, no eches la culpa a Wall Street. Si no tienes trabajo y no eres rico, échate la culpa a ti mismo.” Las frases de Cain, no fue esta la única, provocaron aplausos entusiastas entre los centenares de personas en la sala, seleccionadas previa y obviamente. Otros políticos institucionales abonan la misma senda de abyección. Afirman, por ejemplo, que “los desempleados son como alcohólicos o drogadictos: no tienen motivación para cambiar”. Dicho queda.
Las versiones rancio-hispánicas del insulto superan cuotas elevadas. “¡Qué se jodan!”, exclamó desinhibida la señora diputada Andrea Fabra, dignísima hija de su padre, y fiel colaboradora de su marido económicamente insaciable, que diría Cecilia.
Todo este lodazal de infamia le parece a Clara Valverde eso, una infamia inconmensurable que exige ser respondida y combatida. De ello nos habla en la última de sus publicaciones: No nos los creemos. Una lectura crítica del lenguaje neoliberal. De eso se trata, sostiene, de no creerlo, y de criticar, de deconstruir, el abominable lenguaje de la cosmovisión neoliberal que tantos efectos letales ocasiona.
NNLC está estructurado en siete capítulos condensados –“Pueden porque aún les creemos”; “Estrategia lingüística: culpabilizar”; “Más culpabilización: enfermas y enfermos ‘irresponsables”; “Silencio “igualdad” y género”; “Confundir, hacer dudar y despistar”; “Gobernar por el miedo”, y “Una voz urgente contra el neoliberalismo”-, se abre con un poema de Jorge Riechmann (“Palabra que muerde un trozo del pan de la verdad”) y, por si faltara algo, un prólogo de Carlos Jiménez Villarejo, que está envejeciendo maravillosamente, nos da la bienvenida. CJV apunta la finalidad del libro: “Esta obra es una necesaria contribución a la ingente tarea de desenmascarar “los abusos de poder” que tratan de presentarlos como legítimos y necesarios. El punto de partida es cómo afrontar la verdadera naturaleza de eso que, de forma tergiversada, se obstinan en llamar crisis” (p. 14). Queda dicho.
Vale la pena apuntar brevemente algunas de las tesis que la autora defiende con un lenguaje en absoluto neoliberal. Diez de las más sustantivas:
1. “El lenguaje es la primera y más necesaria arma del capitalismo neoliberal para construir y mantener un sentido común, como diría Antonio Gramsci, o para fabricar consensos, que dice Noam Chomsky” (p. 17). El lenguaje puede ser, es de hecho, un arma de despiste masivo.
2. “El lenguaje neoliberal con su tono de “todos tenemos que ser razonables”, utiliza la culpa, la duda, la confusión, la mentira y el miedo para que la población piense que lo que hacen las élites políticas y económicas es “bueno y necesario”. Si eso no es posible, intenta convencernos de que no hay ninguna alternativa” (p. 19).
3. “En el neoliberalismo se despolitizan los problemas sociales, económicos y políticos, y se abandona al ciudadano, empujándole a encontrar soluciones individuales en el mercado privado” (p. 24). El lenguaje y sus adornos publicitarios es el hilo conductor de esta estrategia.
4. ”Las desigualdades sociales y los trabajos precarios son algunos de los factores desencadenantes de los problemas de salud mental pero, en vez de ofrecer servicios socio-sanitarios para que la persona con ansiedad o depresión pueda ser escuchada, elabore su situación y reciba apoyo, se le culpabiliza y se le convierte en su propio castigador” (p.48).
5. “El no hablar de algo es otra estrategia lingüística eficaz especialmente en tiempos en los que lo que no sale en el telediario se considera que no existe. La situación dramática que viven las mujeres bajo el neoliberlismo, actualmente empeorada por el aumento de las desigualdades de género, está ausente en los medios de comunicación y en las voces de políticos y tertulianos” (p. 51).
6. “En la cultura política neoliberal que los gobiernos y élites fomentan, los ciudadanos son solo “espectadores”, gente “demasiado estúpida” para entender de política” (p. 59).
7. ”El neoliberalismo utiliza el miedo de numerosas formas, desde lo sutil a lo más directo, a través de las amenazas verbales y de la represión, para poder implantar sus políticas para enriquecer a los ya ricos, sin protestas ni interferencias de la ciudadanía” (p. 71).
8. “Las palabras hacen algo al que las escucha pero también hacen algo importante al que las dice. No sólo necesitamos aprender a escuchar y a analizar de forma crítica el lenguaje neoliberal, también necesitamos desenmascarar las manipulaciones, y sobre todo, pronunciar nuestras palabras, nuestra verdad” (p. 87).
9. “Los indígenas de Norteamérica creen que es su deber defender la tierra para las próximas siete generaciones. Nosotros, ¿para cuántas generaciones estamos dispuestos a abrir la boca y luchar?” (p. 97).
10. “Deja de esperar. El momento nos llama. Nadie ha imaginado cómo podemos llegar a ser y todo lo que podemos hacer. Esa es nuestra tara. Desertemos del lenguaje y de la mentalidad neoliberal, no nos quedemos dentro de sus fronteras. En estos tiempos: juguémonosla, agitemos, inspiremos, ocupemos las plazas. No lo aplacemos” (p. 99).
Se trata, pues, de cambiar el lenguaje (entre otras cosas) y ayudar con ello a cambiarnos a nosotros mismos y cambiar el mundo. Susan George muestra el camino: “Creo que ya no se le puede seguir llamando crisis, porque la propia definición de la palabra establece una época con principio y fin. Es un capítulo más de la lucha de clases que está en marcha, aunque la gente ahora no utiliza ese vocabulario” (El Roto, ese gran filósofo que entusiasmaba a otro gran filósofo, Francisco Fernández Buey, lo ha expresado agudamente del modo siguiente: “¡La operación ha sido un éxito: Hemos conseguido que parezca crisis lo que fue saqueo!”).
Clara Valverde ha dedicado el libro “a todas las personas que, aun teniendo miedo, luchan por la justicia y la dignidad, liberando sus mentes y su lenguaje de esquemas neoliberales”. El lenguaje y la mente de Clara, hija de aquel inolvidable profesor de estética y de mil cosas más, lo demuestra a lo largo del libro, está libre, muy libre, de ese inmenso lodazal de infames palabras e insultos clasistas e elitistas.
Se me olvidaba: lean con atención las excelentes páginas (pp. 36 y ss) que la autora dedica al coaching empresarial de ESADE, donde se inició la trama Urdagarin-Torres-Borbón. ¡Se lo pasarán en grande… y vomitarán de asco! No es contradictorio.
Salvador López Arnal es miembro del Frente Cívico Somos Mayoría y del CEMS (Centre d’Estudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia).
jueves, 13 de junio de 2013
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Estupidez y Sociedad
.“Nos encaminamos a una crisis impulsada por la elección”. Gilding, veterano ambientalista y empresario australiano, dice: “O permitimos que el colapso nos alcance o desarrollamos un nuevo modelo económico sostenible. Elegiremos lo segundo. Puede que seamos lentos, pero no somos estúpidos”.
"La única respuesta es que es difícil, incluso si fuera necesario, cambiar nuestra visión de la vida. Estamos destruyendo reservas vitales, consumiendo nuestro propio futuro. Explotamos los recursos naturales y contaminamos la tierra con nuestros desechos a tal punto que excede la capacidad de auto restauración del planeta. No podemos cambiarnos a voluntad, y, por tanto, seremos reformados por medio de la crisis, de forma rápida y radical. En el transcurso de unas pocas décadas, tendremos reformada completamente la economía, la industria de la energía y el transporte".
“Nos daremos cuenta de que el modelo de crecimiento impulsado por los consumidores se ha roto y tenemos que pasar a un modelo de crecimiento impulsado por una mayor felicidad, basado en el hecho de que las personas trabajen menos y posean menos”.
Fuente: nytimes.com
Comunicado de la Mesa Técnica estatal del Frente Cívico
Ante las noticias surgidas sobre la participación del FC en plataformas electorales o partidos políticos:
El Frente Cívico “Somos Mayoría” apuesta por la construcción de un
contra-poder en base a un programa concreto que aborde los problemas más
urgentes e inmediatos que afectan a toda la mayoría social.
La
situación en la que vivimos es de absoluta emergencia social. Las
políticas llevadas a cabo por el gobierno del PP ahora, y por el PSOE
con anterioridad, han degradado la situación de la sociedad española
hasta límites insostenibles y la han hecho retroceder más de 5 décadas
en condiciones sociales, derechos y libertades, todo ello conseguido con
años de luchas que costaron cárcel, sangre y vida. Todas esas políticas
son hechas en base a supuesta modernidad, en la que se nos engaña
diciéndonos que la ideología ya no existe y el único dios es el poder
económico.
Desde la creación del Frente Cívico, los distintos
documentos que se han ido emitiendo, y más en concreto los siete
elaborados por la persona referente del proyecto, Julio Anguita, bajo el
nombre de “Somos Mayoría”, se ha dejado clara la idea innegociable de
no convertirnos en un partido político ni participar en ninguna
plataforma política. En el “Somos Mayoría I” se pone de relieve que:
“La experiencia diaria nos demuestra que, independientemente de la
adscripción ideológica, política, sindical o profesional de cada uno y
de cada una, somos mayoría quienes coincidimos en señalar y comentar una
serie de evidencias que el sentido común más a ras de tierra no tiene
por menos que reconocer como verdaderas e indiscutibles”.
Y se
caracterizaba la situación actual mediante manifestaciones claras, que
suman las voluntades en el Frente Cívico y entre ellas:
“No hay
fuerza política alguna que en solitario y en el ámbito específico y
único de su actividad, sea capaz de asumir la tarea de poner fin a esta
situación y además proponga una propuesta alternativa en el marco del
derecho y la Constitución. La experiencia de los últimos años nos lo
muestra. Y no la hay porque algunas ya han gobernado en balde y otras
carecen del respaldo necesario para ello.
De la misma forma, el
programa con unos puntos concretos básicos que abordan los problemas
específicos y acuciantes que apremian a las personas, es el pilar básico
de la construcción del poder ciudadano que se contraponga al poder
económico y político que hoy está desestructurando a la sociedad.
El programa es el lazo de unión que moviliza a las y los miembros del
FCSM. El hacer ese programa de manera conjunta y debatida es el motor
que nos impulsa a la movilización y a la acción conjunta. Y a nadie se
le esconde que esas personas son muchas desde la perspectiva
electoralista.
En el mismo “Somos Mayoría I” se especifica:
“La tremenda paradoja, la inquietante contradicción consiste en
comparar la gravedad de la situación y la ausencia de sujeto social
capaz de abordarla y superarla. Se necesita un soporte cívico
democrático, de valores alternativos, firme, con voluntad de acometer el
proceso de saneamiento económico, político y ético que la realidad
demanda; y sin embargo esa fuerza no existe por ahora; existe en
potencia pero no en acto”.
Hoy por hoy, es necesaria la
organización social con paso firme, con sustento, lo antes posible, pero
sin urgencias artificiales. Todo lo que no sea construir para crear un
contrapoder lo entendemos como una experiencia ya vivida y de resultados
previsibles. Frente a eso, nuestra idea es construir una mayoría
ciudadana que ostente el poder popular, con gentes de ideologías
democráticas y diversas:
“La mayoría no tiene más homogeneidad
que su condición de dominada ayer, hoy y si no lo remediamos, mañana
también. Pero apenas hay algo más que la haga consciente de que es
mayoría y puede ejercerla. En ella hay colectivos y personas que luchan
como pueden contra esta situación; y lo hacen desde distintos supuestos,
compromisos y proyectos de futuro. En esta mayoría viven multitud de
personas que limitan su participación cívica a cada acontecimiento
electoral y poco más allá. Pero además hay un número amplio de
indiferentes a cualquier proyecto de acción cívica y que con resignación
consciente o tácita asumen como inevitable los que les ocurre”.
Ante las llamadas a la construcción de un partido o movimiento
político, el Frente Cívico “Somos Mayoría” estará atento a lo que se
propone y si coincide con lo que nuestro programa vaya desarrollando.
Pero quedemos dejar claro que cualquier participación en esas
alternativas será, por nuestra propia idea y condición, a título
individual, como ciudadano o ciudadana, al margen de nuestra pertenencia
organizada en el FCSM.
Nuestra participación organizada con
partidos, sindicatos y otros movimientos es y será en torno a
plataformas y proyectos ciudadanos y sociales de reivindicación y
movilización, en coincidencia con los puntos de nuestro programa y con
un marcado carácter de construcción de un poder ciudadano frente a las
agresiones de los poderes económicos y políticos.
lunes, 13 de mayo de 2013
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