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Unidad Popular, Julio Anguita
De todos los términos y mensajes que se han ido produciendo a lo largo de estos últimos años referentes a la necesidad de que la mayoría social se organice para conseguir el Cambio Concreto en programas, proyectos, valores, actitudes, comportamientos, discurso político y formas de hacer la política, el de la Unidad Popular está siendo recibido con el mayor consenso y predisposición. Creo que los portadores de otras fórmulas semánticas deberíamos, en nombre del objetivo común, hacer el término nuestro y así poner la primera piedra del edificio a construir juntos. Sin embargo y dicho esto, se impone una reflexión sobre algunas cuestiones de esa anhelada Unidad Popular
Creo que debemos ser conscientes de que la Unidad Popular hace referencia a un objetivo a construir entre muchos y no a una creación política ya nacida o realizada por el simple hecho de haberla enunciado u ofrecido a los demás. En consecuencia la Unidad Popular como objetivo o fin perseguido sólo puede aparecer como un elemento parcial que integra, entre otras cosas, las propuestas y acciones que conducen al objetivo deseado. Quiero decir que preparar la Unidad Popular es preparar previamente un camino que está lleno de dificultades, recelos, incomprensiones y desdenes. Así nos lo demuestran actitudes y declaraciones de estos días. ¿Por dónde empezar?
La realidad que vivimos cotidianamente nos muestra a una mayoría ciudadana que solamente existe como tal mayoría en la medida en que comparte, como denominador común, una situación de paro, precariedad, marginación, expolio, desencanto, irritación y desánimo. Esa situación de Mayoría EN SÍ (que dirían nuestros clásicos) debe transformarse en Mayoría PARA SÍ, es decir en conciencia. Es esa una tarea que no puede ser abordada con el simple enunciado de nuestra propuesta. Y todavía menos si para el gran público aparece como primera, -y casi única- visualización de la Unidad Popular la formalización de una candidatura unitaria cara a las próximas elecciones generales. Es más, esa única visualización da base a quienes se han instalado en su espléndido aislamiento para seguir creyendo que el Cambio es una simple cuestión de cambio en las siglas gobernantes.
A mi parecer deberíamos comenzar una serie de contactos con otras fuerzas políticas, movimientos sociales, plataformas, colectivos y personas que se sientan integrantes activos de ese enunciado que se formula así “Otro mundo es posible”. Y que además de sentirse concernidos quieran hacer de esa formulación carne y sangre del Cambio concreto. La pregunta es obvia, ¿Para qué ese encuentro?
La Unidad Popular o se hace con un Programa concreto o no será posible. Por eso la búsqueda y elaboración de una propuesta común es la manera de hacer unidad desde abajo y desde lo real concreto. ¿Cómo sería ese Programa?
Lo que está ocurriendo en los primeros días de los nuevos ayuntamientos nacidos de esa corriente emergente de voluntad unitaria desde abajo, nos debe servir de lección. Un programa no es un listado de intenciones ni tampoco una formulación bienintencionada de deseos. Al contrario deber ser una propuesta para ser aplicada al día siguiente del hipotético triunfo. Y ello significa estudio, asesoramiento, sentido de los plazos y conocimiento de los mecanismos legales para llevarlo a cabo. Sin olvidar tampoco el encaje presupuestario. Ya habrá tiempo de cambiar normas y reglamentos.
Y ese Programa debe tener otras características que con brevedad enuncio:
1. Ligado a las necesidades más inmediatas y urgentes de la población.
2. Resumido en diez o quince puntos de fácil comprensión y memorización.
3. Capaz de generar otras medidas necesarias como consecuencia de su aplicación.
4. En el marco de una estrategia de lucha y concienciación que vaya conduciendo a otras metas programáticas y de valores.
5. Que explicite una alianza activa entre el nuevo poder político y la ciudadanía.
6. Viable, es decir ajustado a la realidad legal y presupuestaria del momento o de su factibilidad a corto plazo tras haberla cambiado.
Creo que si se consigue este acuerdo programático, sin tener que hablar de candidaturas, el paso hacia la Unidad Popular es importante. ¿Y si hay integrantes de esa unidad programática que siguen pensando en la conveniencia de ir solos a la elecciones?. No desesperemos, la imagen de todos los colectivos y fuerzas integrantes de esa unidad programática quedará, como un condicionante permanente que será difícil de obviar al día siguiente de las elecciones. En ese sentido la Unidad Popular comienza a ser contrapoder. Empecemos ya.
Carta de Julio Anguita al FCSM: Una autoevaluación colectiva
En cualquier actividad humana y especialmente en aquellas que
implican relaciones sociales en la búsqueda de acuerdos y consensos para
crear mayoría, se hace necesario cada determinado tiempo hacer un alto
para evaluar, reflexionar y analizar la situación de los objetivos
perseguidos, los métodos, la fuerza social y, sobre todo la capacidad
para pasar a otras fases o estadios de la consolidación del proyecto. En
nuestro caso, el de desarrollar un contrapoder cívico capaz de cambiar
las cosas en el horizonte de la consecución de los DDHH.
Es
el proceso de acción- reflexión- acción, etc. tan explicado y defendido
por los clásicos. Una hiperactividad de movilizaciones, actos, luchas, y
demás manifestaciones del clima de crispación social que no vaya
acompañada de los tiempos dedicados a pensar sobre el objeto de la
movilización conduce a la inacción, la falta de apoyos ciudadanos y, lo
que es peor, a la agitación rutinaria. Y de la misma manera, todo
proyecto con la voluntad suficiente de atraer apoyo cívico para su
avance, crecimiento y complejidad que se desligue de la acción por mor
de una permanente discusión académica en el encerado sobre las ideas
puras, conduce irreversiblemente a la muerte a causa del alejamiento de
la realidad.
En este mes de Junio hace dos años que lancé
el llamamiento para la constitución del Frente Cívico-Somos Mayoría. En
este mismo mes del 2014 se va a producir, por mandato de la Asamblea
Constituyente, un cambio de personas en la Mesa Estatal. Creo que es
éste precisamente el momento indicado para tomar decisiones a la luz de
la reflexión sosegada, reposada y sobre todo colectivamente efectuada.
Creo que la confluencia de ambos acontecimientos es una ocasión
inmejorable para que hagamos una autoevaluación colectiva sobre el
momento del Frente Cívico y especialmente sobre su futuro. Mis
opiniones, comentarios y sugerencias son fruto de la observación
permanente del Frente Cívico y sus avatares. Escribo estas líneas sin
otra intención que la de aportar al debate colectivo. Para una mayor
claridad -y brevedad- en la exposición, la hago a través de puntos.
1.
Para el movimiento social y político ciudadano en todas sus
manifestaciones, organizaciones y luchas hay un antes y un después del
22 de Marzo de 2014. Mis valoraciones y propuestas sobre aquella jornada
ya las expuse en el artículo titulado ¿Y ahora qué? el 24 de Marzo. Lo
que quiero resaltar ahora es que no hay posibilidad de afrontar el
futuro de nuestra lucha sin tener en cuenta las enseñanzas de aquella
acción.
2. Nuestra corta historia hasta esa fecha ha sido
la de una serie de fases en las que la concepción y desarrollo del
Frente Cívico-Somos Mayoría tuvo que sobreponerse a una serie de
dificultades dimanadas de las inercias con las que se juzgaba y
aquilataba la nueva organización. Creo que ese debate ya fue superado y
ahora resta situarnos en el contexto de después del 22-M.
3.
Con apenas organización, medios, infraestructuras y ecos en los medios
de comunicación hemos sido capaces de estar con acierto en el lugar
preciso y con las iniciativas concordes con el momento. Y lo hemos hecho
realizando un papel poco usual pero que en nosotros constituye una
característica esencial: la renuncia al protagonismo facilón, mediático y
flor de un día. Nuestro trabajo se supedita totalmente y siempre, a
conseguir los objetivos parciales y estratégicos que compartimos con la
mayoría. Esa es precisamente nuestra especificidad. Trabajamos
permanentemente para la unidad en la lucha y en la construcción del
contrapoder ciudadano.
4. Pero ahora estamos ante una
nueva fase, ante una nueva etapa. El poder económico social e ideológico
que hegemoniza a la inmensa mayoría de las fuerzas políticas se apresta
a dar una vuelta de tornillo más a su dominación. La troika ya ha dado
las instrucciones de más recortes para después de las elecciones
europeas. El llamado proyecto europeo es una falacia en la que las
oscuras y opacas negociaciones entre la UE y USA sobre el Tratado de
Libre Comercio desembocarán – a no impedirlo- en empeoramiento de la
economía y las condiciones de vida de las poblaciones trabajadoras. El
anuncio de una coalición del bipartito como en Alemania, no es un desliz
de González sino la necesidad que ese poder tiene de resolver una grave
“cuestión de Estado”. GÜRTEL, ERES y el caso NOOS contienen la
suficiente cantidad de corrupción endémica e institucionalizada como
para llevarse por delante al régimen de la Transición. En consecuencia,
estemos preparados para asistir a una operación de Ley de Punto Final
que haga borrón y cuenta nueva. Así son la mayoría de las llamadas
cuestiones de Estado.
5. Este es el panorama que se abre
ante nosotros y ante los demás movimientos y colectivos que compartimos
la misma lucha y el mismo proyecto de construir el contrapoder
ciudadano. Y exactamente ahí, en esa coyuntura, es donde debemos
insertar nuestra capacidad de análisis, lucha, pedagogía, planteamientos
programáticos y alianzas. En torno a esa tarea me atrevo a dar
opiniones y propuestas. Tomadlas como aportaciones y reflexiones, cara
al debate que sin duda plantearéis.
Reflexiones y apuntes
1.
Para la nueva fase que inaugura el 22 M ,el Frente Cívico necesita de
una Mesa Estatal y de otros órganos de coordinación acorde con la
situación. Pero la renovación necesaria debe contemplar la necesidad de
que siempre y en cada cambio de personas quede un grupo de compañer@s de
la Mesa anterior para que haya una garantía de continuidad en el
trabajo colectivo. Y eso no es una cuestión de porcentajes, reglamentos o
estatutos sino del buen sentido común que dimana de la asunción del
proyecto.
2. El Frente Cívico necesita expandirse,
organizarse y asentarse en territorios, problemáticas sectoriales y
permanentemente en el tejido social. Nuestra capacidad de trabajo
flexible, coyuntural y de actualidad necesita, precisamente, de una
organización que garantice esa maniobrabilidad. Estoy diciendo que
debemos relanzar la idea del Frente Cívico en esta nueva coyuntura.
Nuestra capacidad organizativa ya ha dado de sí todo lo que podía dar. Y
ha sido mucho.
3. Uno de nuestros rasgos característicos
del que hemos blasonado ha sido la entrega totalmente desinteresada al
proyecto. Nuestras afirmaciones de que aquí no se le preguntaba a nadie
de donde venía sino a donde quería ir constituye, junto lo de que aquí
no venimos a servirnos sino a servir, una marca especial que ha sido
reconocida por los demás. Pero esa verdad ha velado, ha ocultado algunos
aspectos y situaciones que ahora deben abordarse.
4. Todo
lo realizado desde nuestra fundación ha sido en virtud del esfuerzo,
trabajo y sacrificio de tod@s nosotr@s. Pero en justicia he de decir que
en bastantes casos el sacrificio ha sido algo más que heroico. Gastos
de desplazamiento. hospedaje y otras necesidades inherentes al
desarrollo del Frente Cívico han descansado sobre las espaldas de cada
uno y de cada una. Este esfuerzo no se ha repartido sobre situaciones
personales idénticas o similares. Ha habido, y hay, ejemplos de entrega
al trabajo con condiciones económicas que califico de increíbles y hasta
escandalosas. Nosotr@s partidari@s de la justicia distributiva más
ejemplar no podemos seguir ignorando esto. Porque de hacerlo estaríamos
diciendo que solamente pueden dedicarse a la lucha social aquellos y
aquellas que tienen determinado nivel de ingresos. Sería volver a los
tiempos en que la actividad política o social era cosa para potentados.
Esta
reflexión conduce a una toma de decisiones que corrija esta situación
porque corregirla es garantizar la viabilidad futura del proyecto. En
consecuencia, propongo que la Mesa Estatal ponga en marcha el proceso
pertinente para que la autofinanciación del Frente Cívico sea también
una cuestión de participación democrática de sus afiliados y
simpatizantes. Y además una cuestión de corresponsabilidad.
Permitidme
que aclare algunas cuestiones que sobre esta propuesta puedan aparecer.
En el Frente Cívico nadie debe disfrutar de una retribución que
posibilite la “profesionalización” por dedicación a él; pero sí debe
ocuparse de que tareas concretas para el mantenimiento del Frente no
supongan merma alguna a los compañer@ que las realicen y tengan su justa
compensación, además de ocuparse de las tareas del mismo sin que ello
redunde en más sacrificios que los del tiempo, el esfuerzo y la
dedicación. Por otra parte la propia organización necesita como tal de
unos mínimos de maniobrabilidad y dedicación.
No hay
problema alguno si en las cuestiones económicas -de cualquier cuota o
aportación- existe, desde el principio, el control en origen. La
experiencia de muchos años me ha enseñado que es la inhibición en la
correcta vigilancia de quienes debieran hacerla el origen de ciertas
desviaciones.
Y queda una última cuestión que no es precisamente
la última en importancia. Los acontecimientos que han desembocado en el
22-M han hecho imposible desarrollar ciertos acuerdos y propuestas que
estaban contempladas en nuestros documentos fundacionales. Destaco dos
de ellas:
Las Áreas de Elaboración Colectiva son el método más
eficaz para conseguir propuestas programáticas favorables a la mayoría,
pero además son el instrumento más acabado para que en ellas se dé el
encuentro entre los saberes y las necesidades. Las Áreas constituyen un
lugar perfecto para establecer las alianzas para a la construcción del
contrapoder. Para mayor explicación me remito a los documentos aprobados
en Asambleas. Las Áreas de Elaboración tienen ya un primer material
sobre el que trabajar: los 16 puntos que hemos aprobado. Dichos puntos
necesitan de difusión, profundización, crítica, incardinación en la
legalidad vigente, etc. es decir convertirse en proyecto de programa
acabado que consiga el respaldo mayoritario por haber participado en su
elaboración. La tarea de hacer posible las propuestas programáticas
propias de un cambio necesitan de un trabajo en la base que solamente
las Áreas pueden realizar.
Debemos relanzar en unos casos y
comenzar en otros la tarea de la organización territorial del Frente
Cívico. Sin organización territorial no existen ni el proyecto ni la
organización, pero tampoco las garantías de participación democrática.
Creo que ya es hora y sobre todo cara a lo que se avecina de poner en
marcha la organización del Frente Cívico según el actual organigrama del
Estado español.
JULIO ANGUITA
¿Y ahora, qué? Análisis de Julio Anguita tras la Marcha por la dignidad
Análisis de Julio Anguita tras la Marcha por la dignidad: "El 22 M puede ser el eje que marque un antes y un después en el devenir de la mayoría social"
Desde la puerta del Ministerio de Agricultura he visto, emocionado y
expectante, la entrada en Madrid de miríadas de personas, de ciudadanos y
ciudadanas que en columnas de marcha han dado en la capital de España
el ejemplo que la mayoría de damnificados por este régimen de
corrupción, injustica y violación de Derechos Humanos necesita: la
unidad en la lucha.
Ante mis ojos han pasado banderas, símbolos clásicos y habituales en
estas concentraciones pero también, y en número incontable, personas de
edad avanzada portando carteles alusivos a la injusticia de las
pensiones, el fraude de las preferentes, los desahucios, los despidos
improcedentes, la permanente estafa de las eléctricas, el cáncer de la
banca o la pérdida de futuro para sus familiares más jóvenes. Oyendo a
unos y a otros he sabido de manifestantes que desde los rincones más
alejados de España han llegado para participar, por primera vez en su
vida, en esta grandiosa concentración que ha desbordado todas las
previsiones.
Cientos y cientos de miles de personas han sido testigos de su propia
fuerza; han constatado que existen y además que existen en la acción
que los une, los acerca y los multiplica en su decisión de acabar con la
indecencia moral que gobierna. Pero también contra el poder económico
que está detrás de este andamiaje vacío, seco e inútil. Los que ayer nos
manifestamos en Madrid nos constituimos en voluntad de construir el
contrapoder que acabe con el robo, el cinismo, la indigencia moral y la
permanente conculcación de la Ley y el llamado Estado de Derecho. Los
que ayer nos manifestamos en Madrid lo hicimos en nombre de unos DDHH
que ellos son incapaces de llevar a la realidad cotidiana de ciudadanos y
ciudadanas. Los que ayer nos manifestamos en Madrid dejamos constancia
de que aspiramos a una soberanía popular y nacional en todos los
terrenos: económico y monetario, social, político y cívico.
El 22 M puede ser el eje que marque un antes y un después en el devenir de la mayoría social. Pero para ello se hace necesario trabajar con la energía, la fuerza y los deseos de los y las manifestantes.
Lo primero que, a mi juicio, debe quedar claro para lo sucesivo es
que la materia prima, el sujeto del cambio social existe y se manifestó
como tal. Y ello se debió fundamentalmente a varias razones:
1- La toma de conciencia de una mayoría social que soporta unas condiciones de vida impensables en el siglo XXI.
2- El insulto que supone para esa mayoría social el espectáculo de robos, de alta delincuencia organizada y enraizada en las instituciones, el posicionamiento de miembros de los tres poderes del Estado a favor de depredadores de fondos públicos y en general la evidencia de que se gobierna en favor de una minoría cada vez más favorecida en sus actividades de rapiña.
3- La inteligencia de fuerzas sociales, movimientos, plataformas de todo tipo en haber asumido que la unidad de la mayoría social, base sobre la que construir el futuro, es el objetivo al que deben supeditarse cuestiones adjetivas y secundarias de grupo, organización, o colectivo. Construir el poder de la mayoría social nos agrupa a todos en una acción de programas, metas, proyectos y actividades.
2- El insulto que supone para esa mayoría social el espectáculo de robos, de alta delincuencia organizada y enraizada en las instituciones, el posicionamiento de miembros de los tres poderes del Estado a favor de depredadores de fondos públicos y en general la evidencia de que se gobierna en favor de una minoría cada vez más favorecida en sus actividades de rapiña.
3- La inteligencia de fuerzas sociales, movimientos, plataformas de todo tipo en haber asumido que la unidad de la mayoría social, base sobre la que construir el futuro, es el objetivo al que deben supeditarse cuestiones adjetivas y secundarias de grupo, organización, o colectivo. Construir el poder de la mayoría social nos agrupa a todos en una acción de programas, metas, proyectos y actividades.
Tras el 22 M surge el interrogante ¿Y ahora, qué? A responder a esa pregunta y lo que ello conlleva dedico mis opiniones desarrolladas puntualmente:
1- El 22 M evidenció, tal y como ya he comentado anteriormente, que
el sujeto social del cambio existe y se evidenció inequívocamente.
2- La siguiente marcha sobe Madrid solamente puede realizarse cuando
estemos en condiciones de asegurar una asistencia que duplique a la del
22 M.
3- Ese objetivo no puede conseguirse dedicando los esfuerzos
directamente a ello. La futura marcha sobre Madrid debe ser la
consecuencia natural de una necesidad y de una capacidad que se deriven
de un trabajo múltiple de movilizaciones, sectoriales y territoriales
llenas de contenido concreto y ligadas totalmente a las necesidades y
problemas más inmediatos de la ciudadanía. Los esfuerzos didácticos y la
primacía de lo concreto son reglas de oro.
4-En el día a día que vaya generando mayor cohesión de la mayoría no
pueden faltar las explicaciones, los actos informativos, la aportación
de personas y grupos que por su capacidad y preparación están en
condiciones de elevar el nivel de conocimiento y de conciencia de la
mayoría a construir y ampliar incesantemente. No olvidemos que la
mayoría es plural pero que en las actuales circunstancias de
excepcionalidad tiene unas metas comunes entre sus integrantes muy
amplias.
5-El centrarse en lo inmediato, lo local o lo territorial debe ser
perfectamente compatible con el sentido global y estatal de la
construcción de la mayoría. Propuestas como la del impago de la deuda,
la eurozona, etc. deben coexistir con otras de carácter general que
afecten al territorio el Estado Español. Sugiero un breve repaso a los
16 puntos que el Frente Cívico explicitó en su momento y que considero
de plena vigencia.
6- El sentido global del movimiento y su cohesión creciente también
se potencian con movilizaciones de carácter estatal. Hay toda una gama
de actividades de entre la cuales quisiera sugerir algunas:
a) Boicots a productos, actividades, conmemoraciones, etc., de manera totalmente pacífica.
b) Acciones de resistencia pasiva
c) Campañas informativas con la mayor profusión de métodos y actividades en torno a una propuesta común para todo el Estado.
d) Uso de los medios de comunicación propios y ajenos.
e) Campañas en torno a los DDHH y su obligatoriedad para los poderes públicos. Debe quedar claro para la opinión pública que buscamos el cumplimiento de la legalidad frente a quien gobernando no la cumple.
f) Etc. etc. etc.
b) Acciones de resistencia pasiva
c) Campañas informativas con la mayor profusión de métodos y actividades en torno a una propuesta común para todo el Estado.
d) Uso de los medios de comunicación propios y ajenos.
e) Campañas en torno a los DDHH y su obligatoriedad para los poderes públicos. Debe quedar claro para la opinión pública que buscamos el cumplimiento de la legalidad frente a quien gobernando no la cumple.
f) Etc. etc. etc.
La actividad en torno a opiniones estimulantes y necesarias para la
inmensa mayoría irán creando las condiciones no sólo para la segunda
marcha sobre Madrid sino para, a partir de ahí, empecemos a pensar en la
desobediencia civil tal y como se contempla en el tercer considerando
de la Declaración de DDHH.
Y quisiera terminar con una consideración acerca de los medios de comunicación y de la violencia.
Tras lo sucedido el 22 M y las informaciones que sobre él han dado los medios de comunicación han sido evidentes tres cosas:
1- Para vergüenza de esos medios (excepción de una minoría) la prensa
extranjera ha sido mucha más imparcial y ha informado a sus lectores.
2- Queda claro que debemos usar y difundir las informaciones y comentarios de los medios alternativos de la red.
2- Queda claro que debemos usar y difundir las informaciones y comentarios de los medios alternativos de la red.
3-Ya es un hecho que en estos acontecimientos hay tres tipos de
violencia: la de los violentos infiltrados, la de los violentos
infiltrados por la oficialidad y la de la policía al extralimitarse en
sus funciones.
4- Acusarnos de violentos es, además de una falsedad, una tontería.
Si hubiésemos sido violentos, los 1700 policías desplegados habrían sido
neutralizados en un santiamén. No digan estupideces.
Transcripción de la intervención de Julio Anguita en la asamblea del FCSM Cordoba , 20 de Septiembre de 2013
Se me ha pedido que haga una reflexión en torno a la
situación del Frente Cívico y en torno a la situación de nuestro país y la voy
a hacer.
Hace quince meses se lanzó el mensaje para crear una mayoría
unida capaz de hacer cambiar las cosas. Yo recuerdo esta sala llena hasta los
topes, recuerdo los ordenadores, los mensajes, la red, todo el mundo quería
apuntarse, era la novedad, algo nuevo.
El tiempo ha ido pasando y comenzaron
los primeros problemas: la visión de la asamblea permanente, la visión
interesada de creer que aquí había cargos, que se ganaba algo, la visión de
quien pretendía (es curioso yo he visto en esta sala un ataque brutal a los
partidos políticos para después los mismos que habían hecho el ataque proponer que
esto tenía que ser un partido político). Aquel llamamiento que se hizo en
Sabadell y que después se ha ido desarrollando en torno a siete escritos, que
firmados por mí, porque me pidieron que los hiciera, y que yo pediría
encarecidamente que los leáis y no porque yo sea el autor sino porque se ha ido
desarrollando lo que entendíamos que es esto que intentámos construir. Era una
idea, para que nos podamos entender. Hartos de oír en la calle: si nos
uniéramos todos y dejáramos fuera los partidismos, y buscásemos la unión. Eso
justamente, pero eso cuesta mucho trabajo. Colectivos y colectivillos que no
renuncian a sus egos, personajes y
personajillos que quieren tener el protagonismo en algo que debe ser del
colectivo y de la inmensa mayoría, buscar formas de funcionamiento que bajo la
excusa de democracia eternizan y hacen las reuniones incansables, aburridas, estériles
y por eso reaccionarias. Todo eso ha pasado en 15 meses y ha llegado el momento
de que reflexionemos si estamos dispuestos ante la situación a poner en marcha
el proyecto ya de una vez y no estar sempiternamente discutiendo de
organización, organización, organización, porque eso me recuerda a mi etapas
vividas en organizaciones políticas que cuando no tenían proyecto toda la
energía la gastaban en discutir de cómo se iban a organizar, organizaciones por
tanto muertas, estériles, inservibles y si seguimos así pues… esto se acabo.
Cuando el llamamiento se hace el 15 de junio en Sabadell se
dice una cosa que estaba en el aire, yo no me invento las cosas, yo las oigo,
las pongo después en papel, estamos en una situación de excepción económica,
social, política, ideológica, moral, ética. Este país está al borde del
disparate y no hace falta que yo de los datos, los datos de entonces. El estado
del bienestar se acabó, en estos 15 meses tenéis evidencias de que esto se está
acabando y ya ha rematado el rey de Holanda que acaba de decir que el estado de bienestar se
acabó, por tanto nos están anunciando que aquí había una auténtica contra
revolución quitándole a la gente los derechos conseguidos. Es verdad que hay
muchos colectivos que se mueven. Ahí están los del 15M, está Attac, están los
que luchan contra los desahucios, es verdad, muchos, y nosotros pero juntitos
no somos nada absolutamente, un conjunto de narcisos que todo el día se ven
ante el espejo y se creen que están cambiando el mundo por que se reúnen 100
personas en el bulevar del gran capital. Cuando hay llamamientos a los que
acuden mas siglas que personas demuestra que esto no se puede mover sumando siglas
por muy extraordinarias que sean sus personas, por muy bien intencionadas, por
muy justos que sean sus ideales pero encerrados en sus reivindicaciones es una
especie de yuxtaposición y nunca de unión y quedó claro entonces que hasta la
inmensa mayoría de este país, los que no están comprometidos o que pasan por la
calle, no se unan, esto no va a cambiar nunca jamás y si cambia va a ser para
peor.
Cuando yo decía esto,algo que estaba en el ambiente, de que se acababa el estado de bienestar, yo
tengo que decir 15 meses después, algo mucho peor: El Estado Español está
desapareciendo, y si quereis digo España no existe y no estoy pensando en
Cataluña, lo de Cataluña es una consecuencia, no es una causa, como después
brevemente voy a incidir. El Estado español no va a existir ya mismo, hay un
andamiaje. ¿Por qué digo que no existe el estado español ni va a existir
España, ni va a existir la sociedad? Pues mira, tengo los datos: cuando en un
país se ha implantado un modelo de relaciones económicas en las que han
desaparecido los derechos sociales, el Estado democrático de Derecho no existe.
Coger la constitución, ¿no veis esos reportajes de trabajo doce horas y me
pagan ocho? ¿No veis a la chica que salió en los telediarios cuando los
carritos de los del SAT que dice que la habían agredido?, aquella chica quiso
defender a la empresa, la han echado por que se ha quedado embarazada. ¿Donde
están los Derechos? Es decir, el nuevo modelo productivo de este país es un
modelo productivo de carencia total y absoluta de derechos y cuando eso existe
el país no existe, es una ficción, por no decir que eso de la patria es música
ante esta situación. Pero hay más, nosotros vamos camino de ser un estado
fallido. Si entráis en internet la expresión estado fallido yo empecé a oírla
cuando estaba en Madrid, allá por la década de los 90, y se aplicaba a estados como Afganistán,
Tanzania, Ruanda, Burundi, Gana, etc. y
viene la definición: por lo general un
estado fallido se caracteriza por un fracaso social , político y económico ,
caracterizándose por tener un gobierno tan débil o ineficaz que tiene poco
control sobre bastas regiones de su territorio, no provee ni puede proveer
servicios básicos, presenta altos niveles de corrupción y criminalidad,
refugiados y desplazados, así como una marcada degradación económica. Y aparte
de esto es un estado fallido aquel en que los señores de la guerra tienen al
país sometido a sus pillerías y aquí no hay señores de la guerra, aquí hay multinacionales,
cambia un poco… Telefónica, Endesa, gas natural, son los que mandan en la economía. Vamos
camino de ser un estado fallido, quiero insistir en esto por si hay algunos que
hablan de la patria que eso no está existiendo. Esto ocurre aquí y está
ocurriendo en Grecia, está ocurriendo en Italia, está ocurriendo en Portugal,
está ocurriendo aquí y ocurrirá en otros porque es un proceso de la situación
del mundo mientras nosotros nos tiramos horas y horas discutiendo de cómo nos
organizamos, nosotros y otros muchos más. Debates interminables.
Hay más, un modelo en el que los alemanes son muy malos, los
catalanes también, y entramos todos sin darnos cuenta que el capital catalán,
el capital madrileño, el capital español, y el capital alemán se dan la mano.
Siempre ha pasado así, la buena burguesía catalana se ha entendido con Madrid
para defender su visión de la pela y nosotros: los catalanes, los catalanes… y hemos caído incautamente en la trampa, como
mucha gente, que a lo mejor de buena fe, el día de la diada se han manifestado
creyendo que una Cataluña independiente va a ser una Cataluña de justicia,
ignorando q quien está al frente, Arthur Mas, hace la misma política que Rajoy,
pero en fin, ya lo irán resolviendo.
Pero hay más, lo que está ocurriendo ante nuestros ojos, no
hay una unión europea, a mi me toco vivir en Madrid la década de los 90, donde
veía como políticos estimados como muy responsables, escritores tenidos por
grandes pensadores, hablaban de una Europa que no existe, lo que existe es el
cuarto Reich alemán, punto. ¿Donde está esa unión europea? Y cuando el cuarto
reich alemán no manda, mandan la troika, el g20, o el presidente Obama que
llama al presidente español, ¿no lo estamos viendo? La pregunta es, ¿donde está
España? ¿Donde está el estado? ¿Donde está el gobierno? ¿Donde está el estado
de derecho? ¿Donde está la Constitución? Diariamente lo estamos viendo pero hay
más, cuando se dice que nuestro país necesita profundas reformas para salir de
la crisis económica, que crezcamos y veamos el final del túnel… eso es una
estupidez que voy a intentar sino desbaratar, si situar en torno a tres datos:
Según el Banco Central Europeo, que como sabéis es un nido
tremendo de rojos. El BCE en el último informe nos dice que los problemas de
las empresas españolas son: la falta de clientes un 28%, falta de créditos
bancarios un 24%, otros problemas (capacidad técnica, relaciones laborales, no
saber estar a la altura técnica) un 26% y el resto los costes laborales un 12%.
Bueno, pues parece ser que los costes laborales son los que tienen la culpa y
lo seguimos repitiendo nosotros mismos,
y está hecho por el Banco Central Europeo, ¿Por qué?, por que se intenta
implantar un nuevo modelo de relaciones laborales en los que no exista ningún
derecho. La sanidad es un lujo, las jubilaciones es una concesión dadivosa de
no sé quién y la educación para que sirve… estamos desarbolando lo que tanto trabajo
a costado, volvemos al siglo XIX y un colectivo por aquí extraordinario, otro
colectivo por allá, otro colectivo por allá. ¿Cual ha sido nuestro llamamiento
ante esta situación? Mirad, es que incluso militarmente somos soldaditos de
plomo en manos de la otan, de estados unidos, y las multinacionales de armamento.
Cuando en un país se deben 30 mil millones de euros en armamento, del cual
dicen los jefes del ejército español que no sirve absolutamente para nada hay que pensar que alguien a trincado el
dinero, el cazo, hay que pensar eso, yo digo y afirmo. Así cuando hablamos de
la patria o hablamos del ejército, estemos pensando que también esté atravesado
por un estado de cleptómanos, por no decir la palabra más vulgar si quereis, de
ladrones. El poder no es el gobierno , el poder son Repsol, Cepsa, BP , con un
87% del mercado del petróleo; Endesa, Iberdrola, Gas Natural, con el 93% del mercado energético; Telefónica, Vodafone, Orange, con el 85,5% de
la cuota de mercado y los medios de
comunicación Mediaset, grupo Antena 3, y pocos más controlando el 85% de la
información que recibimos los españoles y coronando el edificio Banco
Santander, Banco de Bilbao Vizcaya, Caixa Bank, controlando totalmente el
mercado bancario. Y la buena burguesía catalana, como hizo ya con Cambó, que
esto no es nuevo, que lo que está pasando en Cataluña es muy viejo, un repasito
a la historia, pactando con la burguesía de Madrid, y cuando ven que no sacan lo que quieren
amenazan con la separación y buena gente en Cataluña se lo cree y sale a la
calle. Y aunque yo soy legítimo defensor del derecho de autodeterminación tengo
que decir a continuación que les están
tomando el pelo.
Pero bueno, dicho esto, ante esta situación ¿que vamos a
hacer nosotros? Esto fue el mensaje de hace 15 meses y aquí se dijo una cosa
muy clara: aquí no se le pregunta a nadie de donde viene sino a donde quiere
ir. Pues yo he visto en asambleas este es de tal partido, este es del otro,
pero ¿a dónde vamos? Vamos a remover lo de siempre? Mirar, el poder está donde
acabo yo de citar, Mariano Rajoy es el mayordomo, el ama de llaves. El poder
esto que acabo de decir y a ese poder de verdad, aunque yo soy del que va también
a concentraciones, no se rompe con concentraciones aquí, y allí y allá ¡Nunca!,
a no ser que nos pongamos de acuerdo todos, que vaya una parte importante de la
mayoría. A este poder no lo derrotamos con marchas de ningún tipo, ni con
huelgas de hambre, ni con pancartas, eso lo torean las veces que le da la gana.
Yo creo que la mayoría nuestra debe saber ya donde está el poder y si de
verdad, y esto es un acto voluntario de cada uno y de cada una de nosotros,
estamos dispuestos a aceptarlo o a combatirlo, el que os habla dice que quiere
combatirlo pero quiero combatir de verdad, no posar ante el cuadro para quedar
muy bien sacando una bandera que eso no sirve absolutamente para nada. Porque
tengo que decir, y hablo ahora de la izquierda, yo pertenezco a la izquierda,
que somos narcisos, todo el día hablando de grandes principios pero no hacemos
nada, absolutamente nada. A ese poder hay q enfrentarle otro poder,esto es como la técnica militar que
a un ejército se le enfrenta otro. Lo que pasa es que ellos están organizados,
nosotros no. Pues esto es el Frente Cívico, el intento de cada uno de nosotros
y de nosotras de ir uniendo a los demás, con mucha paciencia, de ir creando
condiciones de que hagan de nosotros un cuerpo, de constituirnos como pueblo,
como soberano, y yo sé que es difícil, no decírmelo, que uno lleva muchos años
en política, y enseguida saltan unos con sus siglas, otros con las suyas, otros
eso no es democrático, no se ha
consultado, lo de siempre de verdad que a mí ya me aburre. Cuando lo que
tenemos que hacer es unirnos pero unirnos en torno a cosas muy concretas. Como
vamos a ir en busca de García, María o del tío Juan a hablarles del derecho de
autodeterminación, pero por favor, ¿estamos locos? Como vamos a ir a la gente
hablándole de unos principios con los que yo puedo estar de acuerdo pero que le
afectan a una ínfima minoría, porque nosotros, los que creemos en estas cosas,
somos una ínfima minoría en este país. Somos la minoría de la minoría, y
pretendemos nosotros crear una unidad en torno a principios minoritarios por
mucho que los queramos. ¿Yo puedo pretender como comunista que los demás tienen
que pensar como yo? ¿De verdad queremos
construir? Porque si de verdad queremos construir tenemos que cambiar, y acabar
ya con la etapa de la organización en este frente cívico, que ya está bien, que
ya está bien. Salir a la calle, y salir a la calle no es solo hacer una
manifestación. Salir a la calle es ir trenzando ese encaje de bolillos del día
a día y bueno, en los siete frentes somos mayoría está que hagamos un centro de
debate, un centro de estudio, un centro de movilización, empecemos… somos una
especie de pegamento, de gente con mucha paciencia, y sobre todo que busquemos
el denominador común, por eso en un momento dado salió la idea de una gran
marcha sobre Madrid.
La marcha sobre
Madrid no es un conjunto de jornaleros que se dejan ahí la piel, que sacan sus
banderas, que salen en los telediarios y mañana y hasta pasado mañana. Una
marcha sobre Madrid es un conjunto de cientos de miles de personas que toman
Madrid, y toman Madrid con un objetivo: en el platillo del poder poner el
poder. Un ejemplo, hoy desde el ámbito de la izquierda y el ámbito de los
movimientos de base no se nos cae de la boca la palabra proceso constituyente,
eso que es, eso es que vamos a ir a crear otra realidad , el pueblo … una
simple diferencia , una constitución, la nuestra, normalmente son sus 169
artículos , hay constitución por tanto
formal, lo que está escrito, pero hay una cosa muy interesante que es la
constitución material que es el conjunto de fuerzas económicas y sociales que
hacen posible que la constitución se cumpla o no se cumpla, por eso me parece
un disparate cuando algún político avezado dice vamos a entrar en un proceso
constituyente, a mi me da miedo, me tiemblan las piernas, por qué si ahora
vamos a hacer una nueva constitución van a hacerla ellos. Hagamos el proceso
constituyente cuando tengamos fuerza para que nosotros impongamos, vuelvo a
repetir, impongamos una nueva constitución y la imponemos en nombre de la
mayoría pero si no nos organizamos lo del proceso constituyente suena a música,
a mí personalmente me suena a ridículo. ¿Que
es el tema? ¿Acopiamos fuerzas?
Otra cosa que está
sucediendo ahora mismo en el ámbito de la gente que se movilizan es el eterno
rapto, elecciones, ¿pero de verdad creéis que con unas elecciones lo vamos a
resolver esto? Pero es que tengo que deciros que en ámbitos cercanos con los que nos hemos
encontrado estos meses están pensando en elecciones y yo con la autoridad que
me da el haber consultado mi intervención a mis compañeros , con la autoridad
que me da en estos momentos en la afirmación que voy a hacer responde a la
amplia mayoría del Frente Cívico quiero deciros una cosa: jamás vamos a
participar en ningún proceso electoral de la derecha, de la izquierda, de la
extrema derecha ni nacionalismo de nadie, en ninguno, no tenemos nada que ver
con campañas electorales , creo que ha quedado claro y si alguien quiere
utilizarnos no nos puede utilizar . Queda claro, porque todas las operaciones
que se están montando son en busca de las elecciones europeas, pero hombre como
puede ser que por conseguir un eurodiputado, que compañeras y compañeros,
conozco el tema y es un cero a la izquierda, nada, la nada perdida en una
institución que no sirve para nada, a no ser que sí, una jugosa cantidad de
dinero que puede servir a la organización. El parlamento europeo era como he
dicho muchas veces Jacinto el de la boda, el novio de Charo, no manda nada.
Entonces, ¿nosotros vamos a entrar por ahí? Pues claro que tiene que haber
elecciones, se van cumpliendo los ciclos, lo nuestro es otra cosa, es tejer
poder, tejer poder con muchos, con gente vengan de donde vengan, lo importante
es lo que quieren hacer y repito, tejer poder, quiero ser claro, poder es fuerza,
poder es imposición, dominio, hegemonía, democrática, pero es eso. Claro, hemos
aprobado en nuestros estatutos, las áreas de elaboración, porque no nos
reunimos en el local que sea para hablar del tema de las pensiones, para
explicarle a la gente lo que está pasando con la deuda, o por ejemplo si
hablamos de hablar de la marcha sobre Madrid cuando pueda ser , y cuidado con
eso, no podemos ir una turbamulta de
decenas de miles cada uno que si la autodeterminación del perejil, no, la de
Cataluña, no, vamos ahora a hablar del paro, pero ¿que es eso? Esa es la
cruzada de Pedro el Ermitaño que cogió a todos los miserables de Europa, los
llevó contra Saladino y Saladino los exterminó.
Cuando nos pongamos en marcha es con un objetivo, como mucho
tres y nada más que eso.
El primero: No se paga la Deuda y cuando consigamos si se
consigue imponer que la deuda no se paga ya le estamos dando un golpe de muerte
al poder, ¿y si no pagamos que pasa? Que no se paga, y si no se paga los bancos
alemanes pues no cobran, ni los bancos españoles. Hay que tener un poder capaz
de aguantar la que viene después. Hay que explicarle a la gente que estamos
pagando cien millones de euros cada día, he dicho cien millones de euros cada
día por esa deuda que en su inmensa mayoría es ilegítima , que la han hecho
para apoyar a los bancos, para trincar
ellos, esa es la palabra, para trincar ellos. La estamos pagando por lo tanto
esa deuda no se paga y hay que explicárselo a la gente. Hacer un poder como objetivo
claro. Ellos, los dos, psoe y pp, cambiaron la constitución hace dos años
Artículo 135 sobre el déficit, no se podía llegar a determinado nivel de
déficit y por tanto recortes, bueno, pues se olvido o lo pusieron de adorno en
su punto cuarto dice que lo del déficit puede quedar en suspenso cuando el país
lleve un tiempo en recesión y yo no sé cuantos milenios llevamos en recesión o
cuando hay dificultades, agarrémonos a la legalidad.
Y por tanto segundo
punto: No hay que cumplir la ley del déficit porque uno que tiene memoria
recuerda que cuando el tratado de Maastricht dijeron el déficit al 3 % y la deuda al 60%, pues
bien, el déficit siguen diciendo que al 3 % pero la deuda va por el 95%, y ¿por
qué? Porque el déficit significa recortar gastos para la gente y la deuda es para pagarles a los bancos alemanes.
El principio que hizo posible lo de Maastricht no se cumple por tanto los
déficit son los que haya que tener para atender las necesidades de la gente y
esto es otro golpe, es como un misil. Porque nosotros como movimiento tenemos
que hacer acciones que vayan exactamente al corazón del adversario e invocar el
derecho de autodeterminación no va contra el corazón del adversario porque los
grupos q podamos integrar esto tengan su propia actividad, ¿porque no lo van a
hacer? , cada uno es libre de hacer lo que quiera y le digo a la unión del
movimiento que estamos poniendo solamente dos, tres puntos.
Y el tercero acabar
con la corrupción y acabar con la corrupción ha tenido sus antecedentes en
España, de movimientos de gente que salen a la calle, ¿y como se puede hacer
eso?, ¿porque no hacemos circular una lista con
gente corrupta? Se pueden dedicar a esto las asambleas del frente
cívico, listas de gente corrupta, esto sale en internet, se pueden coger cosas,
circular, tenemos que conseguir que el vecino, que el compañero de trabajo… esa
es la creación del frente cívico, irradiar, ser ni más ni menos como el agua que
va lamiendo y que va cortando la costa, ser en el sentido noble del término
subversivos pero en favor de la justicia. Yo sé que es una tarea poco
brillante, no hacemos ni cantamos himnos, ni tremolamos banderas, ni nos
reconfortamos con exhibiciones de tocar dulzainas y flautas, yo sé que es
verdad pero es lo único eficaz que se
puede hacer.
Cuando eso sea posible hablaremos de la marcha y una marcha
no se improvisa porque además hay que prever y lo digo haciendo una crítica a
los sindicatos que cuando han convocado una huelga general nunca supieron que
hacer al día siguiente y hay que prever que pasa al día siguiente, que se hace
allí, ¿rodeamos la Bolsa por ejemplo? Y pedimos que ese día no haya Bolsa, por ejemplo,
es un ejemplo, y cuando nos volvamos ¿que hacemos después? Porque esto es un
combate, es decir, un combate de un poder para derrotar a otro poder y
construir otra nueva España con todo lo que eso trae. Yo sé que mis palabras en
estos momentos… esto no es nuevo eh, ya leyendo los siete somos mayoría lo
tiene, que tarea tan ingente q se nos
escapa, que somos como insignificantes hormigas pero no hay otra, yo no sé otra
, porque si yo supiera otra, yo que soy miembro del partido comunista de España
o de izquierda unida estaría en estos momentos militando en su dirección y
dando la cara y combatiendo allí pero creo que no, que no, que desde ningún
partido puede venir la solución , que no puede, que es metafísicamente
imposible y no digamos desde un sindicato. Entonces si una persona, o yo u
otra, dicen oiga usted yo sigo siendo lo
que soy pero en este momento me bajo para hablar con los demás, para unir, pues
esto es lo nuestro, esto es el frente cívico , no tiene más misterio que hablar
con todo el mundo pero hemos tenido y voy terminando, malas experiencias. Cuando
planteamos lo de la marcha, yo estuve en esa reunión y hubo organizaciones que
empezaron a calcular lo que era eso, quedó la cosa en un silencio prudente y
después nos encontramos en el internet y nos encontramos en los medios de
comunicación todo lo que se había dicho en la reunión. Hombre, nosotros no
hacemos cosas secretas pero tampoco estamos dándole todo el día cuartel al
pregonero y después en las reuniones habidas ayer o antes de ayer pues vienen
decepcionados porque se ve que en otros colectivos está el trasfondo de las
puñeteras elecciones europeas para que fulanito de tal consiga tener un puesto
en el parlamento europeo, ¿ no es triste? Que eso no sirve para nada, el
parlamento europeo es un guiñol para gastar dinero y tener entretenida a la
gente creyendo que hay Europa cuando Europa no existe, existe lo que he dicho
antes, el cuarto Reich. Bueno, y por tanto se concibe la marcha desde otros
sitios como una brillante exhibición, eso sí, con cámaras, donde pueden ir mil,
dos mil personas que han hecho un sacrificio tremendo que son héroes para mí
pero no hay cosa más triste que los héroes que sus heroicidades no sirven para
nada . De verdad que cuando compañeros en sus huelgas de hambre, sus marchas,
esos funcionarios que se han encontrado en la calle, esa gente que ha perdido
la pensión, esa gente que ha perdido la casa y que hace muy bien en protestar
eh, que hace muy bien, muy requetebién pero solamente con eso no vale porque al
final el poder es más fuerte y la gente se cansa. En consecuencia esas acciones
que hace cada grupo y están muy bien deben seguir haciéndolas pero a la vez que
las hacen deben buscar la unión con los demás y con los ciudadanos que no
pertenecen a nada para crear el frente cívico y eso solamente se hace con un
punto, dos puntos, tres puntos nada más. Los compañeros venían explicando que
en esa reunión de Madrid pues no, que si en la marcha se ponga esto, no que se ponga…
pero esto que es, ¿la carta a los reyes magos? Si lo que tenemos que buscar
tres puntos que tengan la virtud de unir a todos: los de izquierdas, los de
menos izquierdas los de centro y sectores que no son de izquierdas pero que
tienen dos dedos de frente para entenderse que con esta situación hay que
acabar, ese es el frente cívico, en esta situación estamos.
Yo estuve en la asamblea de Rivas Vaciamadrid y claro,
observaba que había gente, es curioso, gente que lo había entendido, que el
frente cívico podía ser, por esa vocación de no tener protagonismo, de ser el
que facilite la unión con los demás , el renunciar a sacar su bandera, el
quedarse en segunda fila pero porque le interesa que avancemos, esto es una
tarea muy abnegada, muy difícil pero es que no hay otra , además insisto
compañeras y compañeros, no tenemos otra salida que la movilización del pueblo
pero con sentido y no pegar gritos, es silenciosa. Si queréis q yo os pusiera un
nombre que lo tengo aquí… Gandhi, Gandhi trasladado a España esa es la fuerza
que hay que oponerle al poder, un Gandhi que silenciosamente va imponiendo sus tesis,
un Gandhi pacífico, sobre todo compañeras y compañeros, a mi cuando yo oigo en
estos sitios y en otros es que hay que ir a las armas me hecho a reír porque vamos a ver mañana vamos a
enfrentarnos a la policía, hombre, uno se va a canear con otro si quiere dar
media hostia pero cuando te las van a dar todas y tu no vas a dar ninguna me parece que es
absurdo. Hay otra manera, se llama minar la moral se llama irlos cercando con
paciencia y con tesón, este es el frente cívico desde mi punto de vista.
Fijaros si tantas cosas hay que hacer, aquí se ha hablado de las pensiones,
aquí se ha hablado de la gente que echan a la calle, de la educación, ¿sabéis
como estamos en educación? ¿Qué va a ser de este país dentro de poco tiempo? Un
67% de paro de la gente joven, de estar concienciando a nuestra gente y
objetivo la gran marcha, cuando se puede hacer esa gran marcha, bueno, vamos a
ver, cuando pueda hacerse. También me dijo una persona de otros colectivos que
por favor elecciones y eso no tiene nada que ver con nosotros, cuando lleguen
las elecciones un servidor votará lo que crea conveniente o me abstendré o
votaré en blanco, yo que sé que haré con mi papeleta, pero nosotros como frente
cívico no tenemos nada que ver con nadie, repito, de derechas de izquierdas ni
de extrema izquierda, absolutamente nada que ver si no que es un lugar de encuentro de todos nosotros
para crear poder, para hacer el proceso constituyente. Es lo que tenía que
decir, no es solamente lo que los compañeros querían que dijera sino también lo que me sale del alma.
A la izquierda de lo posible
Cuando Julio Anguita habla, una gran parte de la opinión pública española escucha. Sus opiniones impactan directamente en ese escondido rincón de la conciencia donde se aloja todo lo que se refiere a ciudadanía, a colectividad, a sentido común.
A la izquierda de lo posible (Icaria Editorial) es un libro que contiene un diálogo entre Julio Anguita, maestro, ex alcalde de Córdoba e histórico político comunista, y Juan Carlos Monedero, profesor de ciencias políticas de la Universidad Complutense de Madrid, ex asesor de Hugo Chávez y dialogador incansable.
Estamos ante una conversación de gran profundidad, donde ambos bucean en las raíces históricas de los problemas presentes y eternos de España. Parten primero de entender cómo el relato de la historia de España, y por tanto la construcción de su identidad actual, está escrito por los vencedores. Un relato, como indica Monedero, que va “de Don Pelayo a María Dolores de Cospedal”, que tiene sus antecedentes en la Contrareforma y que Anguita y Monedero interrelacionan críticamente hasta llegar a la Transición. En ese punto, el ex secretario del PCE valora, sin ataduras, el papel de su partido en este periodo. Una etapa esencial en la historia de España que califica de “engaño tremendo cuyas graves consecuencias llegan hasta la actualidad”. Monedero, por su lado, completa la crítica a la Transición desde una nueva generación de la izquierda, con nuevas perspectivas. Ambos remarcan la necesidad de reconstruir un relato crítico, “un hilo rojo”, de la historia de España.
También analizan sin ataduras episodios polémicos de la historia reciente de Izquierda Unida. Anguita reflexiona sobre su estrategia, sus diferentes identidades políticas y sobre la política de pactos de IU en Extremadura y Andalucía.
Situándose en la crisis actual, Juan Carlos Monedero plantea nuevas estrategias para la izquierda, aprendiendo de prácticas y saberes desarrollados en América Latina. Anguita, sin perder el ritmo, demuestra una ideología en constante evolución poniendo sobre la mesa propuestas concretas y planteando la necesidad de buscar nuevas formas de organización en los partidos de izquierdas. Hablan de frentes cívicos, de cómo articular puntos de encuentro con propuestas alternativas. Un discurso unitario para la izquierda de aquí y ahora que incluye a una ciudadanía organizada.
Un diálogo que explora la ilegitimidad del poder actual y que anima a la ciudadanía a situar a la clase dirigente en la ilegalidad. En esta conversación se entretejen propuestas posibles planteando el derecho a la rebeldía que, como recuerda Julio Anguita, tiene su base legal en la Declaración de Derechos Humanos de 1948.
“Este sistema social está anquilosado”
Extracto de la conversión entre Anguita y Monedero contenida en A la izquierda de lo posible
Juan Carlos Monedero
Creo que tenemos un gran problema en España y es que España falla como país. Es la frase con la que Ramón Carande cuando le piden: «resúmame España en dos palabras», contesta: «demasiados retrocesos». En nuestro país, siempre que ha existido un impulso, ha venido un contraimpulso.
Y esto es así cuando menos desde la guerra de las Comunidades de Castilla, de Carlos V contra los Comuneros, cuando la derrota acabó con la posibilidad de una red de ciudades libres y autónomas; luego, cuando en Europa se extiende la Reforma, en España nos convertimos en los paladines de la Contrarreforma; frente a la revolución liberal en Europa, y pese a que fuimos avanzados y hasta entregamos al mundo el nombre del liberalismo, aquí surge primero Fernando VII y luego el Carlismo. Cuando avanza la Revolución Francesa, nosotros velamos porque funcione el cordón sanitario. Si en los años treinta emerge la revolución democrática y tras la derrota del fascismo nace el Estado social, a nosotros nos toca la anomalía de 40 años de franquismo en pleno siglo XX.
Esa es la marca España, eso de lo que ahora habla tanto el Partido Popular. Pero la marca España tiene unos cuantos problemas como país no resueltos desde el siglo XIX: la cuestión social, la cuestión territorial y la cuestión internacional. Ese «no recordar» del que hablamos, nos impide enfrentar quiénes somos, nos lleva a no asumir nuestra propia historia. Se llama los Cien mil hijos de San Luis para que vengan a solventar los problemas de la monarquía, Franco llama después a Hitler y a Mussolini para que bombardeen a otros españoles, Felipe González llama a Willy Brandt y a Mitterrand para que saqueen la industria nacional. Y en ese sentido creo que la solución es que en algún momento el pueblo de España decida por sí mismo, que asuma realmente las riendas de su futuro y se reinvente.
Es necesario poner enfrente de un espejo la idea de las dos Españas, que ha sido el gran argumento para frenar la transformación, como si realmente hubiera dos Españas iguales, similares, pero confrontadas, que se argumentan en la historia con los versos de Machado «españolito que vienes al mundo te guarde Dios/ una de las dos Españas ha de helarte el corazón» o con el Duelo a garrotazos de Goya, esos tipos semi enterrados en la arena en una pelea a muerte, o en la frase famosa de Larra en el cementerio la noche de difuntos: «aquí yace media España, víctima de la otra media». Pero no es verdad. Ha habido una mayoría de españoles en la historia que han querido construir su bienestar y han encontrado enfrente a una minoría con mucha fuerza que ha sabido frenar cualquier desarrollo de esa mayoría.
Lo que tú planteas, Julio, es el corazón de lo que tenemos que hacer y también lo que explica por qué están floreciendo tantos grupos políticos que tienen una parte analítica. Porque sin explicar qué es lo que ocurre no podemos operar políticamente. Creo que una de las primeras razones que tenemos que enfrentar es mostrarle a esta ciudadanía dónde ha sido engañada. Por esto al principio señalaba que hemos sido: «engañados, traicionados y envilecidos», porque me parece muy relevante.
La gente tiene que dejar de aceptar ese juego de nuevos ricos que piensa que en algún momento España fue maravillosa. Si no se contrarresta ese discurso, van a ganar los que dicen: «Pronto van a pasar los males, ya tenemos localizados a los culpables —que van a ser inmigrantes o malos españoles— y vamos a regresar a ese pasado luminoso».
Aquí, en el Reino de España, nunca hemos tenido, en las casi cuatro décadas de posfranquismo, un referéndum real. Cuando murió Franco no nos preguntaron si queríamos democracia o república; aquí no hubo un debate real sobre la Constitución de 1978; aquí no hubo un debate real ni siquiera sobre el referéndum de la OTAN, porque fue un referéndum amañado por la manipulación de la única televisión que había; aquí no nos preguntaron qué tipo de relación queríamos con Europa… Es decir, el nuestro es un país en el que no se ha confiado nunca en la población para que realmente opine cómo quiere articularse, y por lo tanto siguen funcionando las mentiras de ese relato, como tú bien dices, del siglo XIX.
Julio Anguita
E incluso de antes. Yo me sitúo en la Contrarreforma. Además, la Contrarreforma significa que existe una verdad oficial y, ¡ay de quien no viva según esa verdad oficial! Pero claro, esa Contrarreforma también existe porque hay un estancamiento social, de la propiedad: de la propiedad inalterable, de la Iglesia, de la nobleza, la propiedad de los ayuntamientos, aunque esta propiedad estaba muy al servicio de la gente, de los bienes propios.
Este sistema social está anquilosado. Hoy en día los agricultores, en concreto en Andalucía, siguen igual que en el siglo XVII, agricultores-labradores que en muchos casos te llevan la finca desde el cortijo. No cambia. Es esa misma situación. No ha habido una revolución agraria.
En el siglo XIX, en 1836, cuando a un propietario agrario de Córdoba —Álvaro de Sotomayor— se le ocurrió traer la Sociedad Económica de Amigos del país, yo tuve la oportunidad de poder leer cómo en la prensa de entonces el choteo era generalizado; se le contestaba con el refrán, se le contestaba con la apostilla, con la vulgaridad de que la vida es así, que por qué te vas a meter en determinadas circunstancias, etcétera.
Pero hay un momento en que parece que algo cambia. Es en la llamada Guerra de la Independencia, donde aparece un ejército, diríamos, liberal, donde se multiplican los aspectos de mayor creatividad en lucha contra el francés; pero a pesar de esa gran lucha contra el invasor, los Cien mil hijos de San Luis entran en España sin disparar un tiro y se plantan en Andújar.
¿Cómo es posible que aquella gente que se levantó en armas sea capaz ahora de aguantar que entren 100.000 franceses? La explicación está en la Iglesia. La Iglesia le estaba diciendo al guerrillero: «lucha porque la virgen lo está diciendo, porque el Señor, por tu costumbre…» y como los que vienen, vienen a poner al rey absoluto, automáticamente la Iglesia se mantiene.
Pero el hecho se repite. Vamos a ver: ¿hoy en día, alguien ha oído a la Iglesia criticar la política económica? ¿Alguien ha oído al cardenal Rouco decir cómo están viviendo millones de españoles, que hay gente que no come? ¿Alguien ha escuchado cualquier decisión, cualquier comentario de la Conferencia Episcopal, sobre la situación económica? No.
Simplemente están luchando por la pervivencia de la Iglesia como institución, para que predomine su pensamiento por encima de los otros. No han aprendido nada.
Porque la Iglesia no es solamente la Iglesia, la Iglesia se monta sobre un conjunto de perezosos mentales que defienden su chiringuito económico a capa y espada, y es una especie de costra que tiene una influencia a través de los mecanismos, de los tópicos y folclores con la gente del común: la Virgen del Rocío es un ejemplo. Ahí se disipan todas las diferencias sociales. La María Santísima es la importante. Y así la sociedad no se mueve.
¿Cómo intentar combatir eso o por lo menos poner a la gente delante de un espejo? No somos nuevos, esto ya se intentó: se intentó en la República, se intento muy poco, dentro de lo que se podía, con la Ilustración, esa Ilustración a la española que era más aguada que la francesa, de una minoría, que en un momento determinado prende porque hay mensaje en la izquierda que habla de un mundo nuevo: estoy hablando de Fermín Salvochea, estoy hablando de las primeras organizaciones obreras, estoy hablando de la Guerra Civil donde se da ese enfrentamiento que ya viene de todo el siglo XIX y que pone a toda la gente a luchar por una esperanza nueva defendiendo la República…
Pero llega después el Franquismo y llega la Transición, que es una auténtica apisonadora de vulgaridad, de pobreza intelectual. Y ahí, hay que decirlo, tienen responsabilidad, tenemos responsabilidad los partidos políticos, y entre ellos el Partido Comunista de España. Y lo dice alguien que fue su Secretario General, pero que ya en una reunión del Secretariado hicimos la conveniente autocrítica porque fuimos responsables también de lo que estaba pasando.
Julio Anguita
Gracias a una charla sobre la legalización del PCE que tuve que dar en la universidad, conocí lo que el Comité Central pensaba sobre la bandera y la Monarquía, pues yo no formaba parte de la dirección. Entre el material que pude oír una frase me llamó la atención: «bueno, hemos luchado para esto».
Pues no, no hemos luchado para esto. Miren ustedes, los que nos metimos en el partido en los años setenta teníamos dos ideas claras: una, luchábamos contra la dictadura, pero queríamos otra España avanzada socialmente. No nos metimos solo para que muriese Franco y a ver qué nos daban.
Pero se presentó así y tragamos, con más o menos debate pero tragamos, y ahí está el origen de muchos problemas. ¿Por qué?, porque el PCE era el único que había luchado consecuentemente, y por tanto su ejemplo tenía que continuar después. El fallo lo hemos pagado caro, porque el PSOE era el PSOE, y ya sabíamos lo que iba a pasar.
Desde la izquierda hay que tener la valentía de explicar todo esto a nuestro pueblo, con mucha paciencia y dulzura. Incluso arrostrando el riesgo de que no le guste la explicación. Es decir, combatir al PP en estos momentos tiene que ir acompañado de un proyecto alternativo y de un relato histórico, si no, acudimos, simplemente, a la lucha inmediata, a la tensión del momento, a la algarada ante cualquier situación. Es necesario un proyecto cultural que se enfrente como contrapoder al proyecto cultural que tiene la derecha, que está más arraigado de lo que nosotros podemos pensar.
Juan Carlos Monedero
La mirada suspicaz con la Transición me vino cuando estudié en Alemania. Los contrastes entre ambos países eran muy grandes. Defender el nazismo en Alemania era un delito, y en España, un franquista como Fraga, que estaría preso de haber sido alemán, encima escribía la Constitución Española de 1978. España era un país extraño donde, a diferencia del resto de Europa, podías ser demócrata sin ser antifranquista. Además, si la democracia española me parecía tan débil, la Transición no podía ser tan maravillosa [...]
La Transición no se cuestionaba. Tan grande era el fraude, que incluso el 23F desaparecía del relato de la Transición porque no había cómo encajarlo. Al final, tuvo que ser un novelista, Javier Cercas, el que escribiera el relato del triunfante golpe del 23F (porque el golpe triunfó en todos sus objetivos, más allá de que Tejero arruinara el plan inicial del Rey), cubriendo el hueco que la academia, de manera vergonzante, renunció a cubrir.
Yo creo que si uno mira la historia de nuestro país (bueno digo siempre país aunque soy consciente de que somos una peculiar nación de naciones aún por entender), no tiene fácil encontrar los hechos que podrían anticipar nuestra rabia. Francia mira a la resistencia contra los nazis, a la toma de la Bastilla. Nosotros a mitos llenos de falsedades como el Cid Campeador o la Transición, incapaces siquiera de reclamar el liberalismo progresista del siglo XIX.
Julio Anguita
En España falta el movimiento intelectual, eso es clave, porque sin ese movimiento intelectual no hay movimiento obrero. Los obreros o los trabajadores, librados simplemente a nuestras fuerzas, no pasamos del reformismo.
Los sindicatos necesitan una referencia de sociedad alternativa, porque cuando la han perdido se han transformado en gestores de la sociedad que hay.
Esta situación se ve a lo largo de la historia. Cuando la UGT, la CNT o Comisiones Obreras empiezan a hablar de otra sociedad alternativa, más participativa, donde la riqueza se reparta entre todos, están planteando otro mundo. Pero, hoy esto ya no se plantea. Ha desaparecido esa meta. Se habla de los convenios, de lo mal que lo hace el gobierno y, ¿qué ocurre? Que los sindicatos terminarán por desaparecer, porque, entre otras razones, están defendiendo unas causas que a veces ya no tienen sentido.
A la clase o las clases hay que darles el sentido de su deber en estos momentos, porque no solo de pan vive el hombre; necesita un sentido, un porqué, para poder seguir luchando, que solo se lo puede dar un discurso comprometido. Esa alianza que se llamó la alianza de los trabajadores y los intelectuales es necesaria, pero eso sí, esto no es mezclarse todos en una manifestación y punto, no se trata de eso, esto es un combate intelectual, por la historia, y, o se hace así o no tendremos ninguna salida.
[...] me han preguntado si tengo una obsesión por la historia. Pues sí, porque quiero decirles a mis compatriotas cuando me lean que la Transición fue un engaño tremendo, que ya venía precedido por otros engaños en la historia. Es tremendo el desconocimiento de la historia de España.
Juan Carlos Monedero
Y sin embargo Felipe González metió a los intelectuales en la bodeguilla. Cien intelectuales firmaron un cheque en blanco al Partido Socialista en el 82, después se vieron prácticamente obligados a apoyar el sí a la OTAN, gracias a todo el entramado del grupo Prisa, que era el que decidía si eras intelectual o no lo eras [...]
martes, 18 de junio de 2013






