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Unidad Popular, Julio Anguita
De todos los términos y mensajes que se han ido produciendo a lo largo de estos últimos años referentes a la necesidad de que la mayoría social se organice para conseguir el Cambio Concreto en programas, proyectos, valores, actitudes, comportamientos, discurso político y formas de hacer la política, el de la Unidad Popular está siendo recibido con el mayor consenso y predisposición. Creo que los portadores de otras fórmulas semánticas deberíamos, en nombre del objetivo común, hacer el término nuestro y así poner la primera piedra del edificio a construir juntos. Sin embargo y dicho esto, se impone una reflexión sobre algunas cuestiones de esa anhelada Unidad Popular
Creo que debemos ser conscientes de que la Unidad Popular hace referencia a un objetivo a construir entre muchos y no a una creación política ya nacida o realizada por el simple hecho de haberla enunciado u ofrecido a los demás. En consecuencia la Unidad Popular como objetivo o fin perseguido sólo puede aparecer como un elemento parcial que integra, entre otras cosas, las propuestas y acciones que conducen al objetivo deseado. Quiero decir que preparar la Unidad Popular es preparar previamente un camino que está lleno de dificultades, recelos, incomprensiones y desdenes. Así nos lo demuestran actitudes y declaraciones de estos días. ¿Por dónde empezar?
La realidad que vivimos cotidianamente nos muestra a una mayoría ciudadana que solamente existe como tal mayoría en la medida en que comparte, como denominador común, una situación de paro, precariedad, marginación, expolio, desencanto, irritación y desánimo. Esa situación de Mayoría EN SÍ (que dirían nuestros clásicos) debe transformarse en Mayoría PARA SÍ, es decir en conciencia. Es esa una tarea que no puede ser abordada con el simple enunciado de nuestra propuesta. Y todavía menos si para el gran público aparece como primera, -y casi única- visualización de la Unidad Popular la formalización de una candidatura unitaria cara a las próximas elecciones generales. Es más, esa única visualización da base a quienes se han instalado en su espléndido aislamiento para seguir creyendo que el Cambio es una simple cuestión de cambio en las siglas gobernantes.
A mi parecer deberíamos comenzar una serie de contactos con otras fuerzas políticas, movimientos sociales, plataformas, colectivos y personas que se sientan integrantes activos de ese enunciado que se formula así “Otro mundo es posible”. Y que además de sentirse concernidos quieran hacer de esa formulación carne y sangre del Cambio concreto. La pregunta es obvia, ¿Para qué ese encuentro?
La Unidad Popular o se hace con un Programa concreto o no será posible. Por eso la búsqueda y elaboración de una propuesta común es la manera de hacer unidad desde abajo y desde lo real concreto. ¿Cómo sería ese Programa?
Lo que está ocurriendo en los primeros días de los nuevos ayuntamientos nacidos de esa corriente emergente de voluntad unitaria desde abajo, nos debe servir de lección. Un programa no es un listado de intenciones ni tampoco una formulación bienintencionada de deseos. Al contrario deber ser una propuesta para ser aplicada al día siguiente del hipotético triunfo. Y ello significa estudio, asesoramiento, sentido de los plazos y conocimiento de los mecanismos legales para llevarlo a cabo. Sin olvidar tampoco el encaje presupuestario. Ya habrá tiempo de cambiar normas y reglamentos.
Y ese Programa debe tener otras características que con brevedad enuncio:
1. Ligado a las necesidades más inmediatas y urgentes de la población.
2. Resumido en diez o quince puntos de fácil comprensión y memorización.
3. Capaz de generar otras medidas necesarias como consecuencia de su aplicación.
4. En el marco de una estrategia de lucha y concienciación que vaya conduciendo a otras metas programáticas y de valores.
5. Que explicite una alianza activa entre el nuevo poder político y la ciudadanía.
6. Viable, es decir ajustado a la realidad legal y presupuestaria del momento o de su factibilidad a corto plazo tras haberla cambiado.
Creo que si se consigue este acuerdo programático, sin tener que hablar de candidaturas, el paso hacia la Unidad Popular es importante. ¿Y si hay integrantes de esa unidad programática que siguen pensando en la conveniencia de ir solos a la elecciones?. No desesperemos, la imagen de todos los colectivos y fuerzas integrantes de esa unidad programática quedará, como un condicionante permanente que será difícil de obviar al día siguiente de las elecciones. En ese sentido la Unidad Popular comienza a ser contrapoder. Empecemos ya.
Carta de Julio Anguita al FCSM: Una autoevaluación colectiva
En cualquier actividad humana y especialmente en aquellas que
implican relaciones sociales en la búsqueda de acuerdos y consensos para
crear mayoría, se hace necesario cada determinado tiempo hacer un alto
para evaluar, reflexionar y analizar la situación de los objetivos
perseguidos, los métodos, la fuerza social y, sobre todo la capacidad
para pasar a otras fases o estadios de la consolidación del proyecto. En
nuestro caso, el de desarrollar un contrapoder cívico capaz de cambiar
las cosas en el horizonte de la consecución de los DDHH.
Es
el proceso de acción- reflexión- acción, etc. tan explicado y defendido
por los clásicos. Una hiperactividad de movilizaciones, actos, luchas, y
demás manifestaciones del clima de crispación social que no vaya
acompañada de los tiempos dedicados a pensar sobre el objeto de la
movilización conduce a la inacción, la falta de apoyos ciudadanos y, lo
que es peor, a la agitación rutinaria. Y de la misma manera, todo
proyecto con la voluntad suficiente de atraer apoyo cívico para su
avance, crecimiento y complejidad que se desligue de la acción por mor
de una permanente discusión académica en el encerado sobre las ideas
puras, conduce irreversiblemente a la muerte a causa del alejamiento de
la realidad.
En este mes de Junio hace dos años que lancé
el llamamiento para la constitución del Frente Cívico-Somos Mayoría. En
este mismo mes del 2014 se va a producir, por mandato de la Asamblea
Constituyente, un cambio de personas en la Mesa Estatal. Creo que es
éste precisamente el momento indicado para tomar decisiones a la luz de
la reflexión sosegada, reposada y sobre todo colectivamente efectuada.
Creo que la confluencia de ambos acontecimientos es una ocasión
inmejorable para que hagamos una autoevaluación colectiva sobre el
momento del Frente Cívico y especialmente sobre su futuro. Mis
opiniones, comentarios y sugerencias son fruto de la observación
permanente del Frente Cívico y sus avatares. Escribo estas líneas sin
otra intención que la de aportar al debate colectivo. Para una mayor
claridad -y brevedad- en la exposición, la hago a través de puntos.
1.
Para el movimiento social y político ciudadano en todas sus
manifestaciones, organizaciones y luchas hay un antes y un después del
22 de Marzo de 2014. Mis valoraciones y propuestas sobre aquella jornada
ya las expuse en el artículo titulado ¿Y ahora qué? el 24 de Marzo. Lo
que quiero resaltar ahora es que no hay posibilidad de afrontar el
futuro de nuestra lucha sin tener en cuenta las enseñanzas de aquella
acción.
2. Nuestra corta historia hasta esa fecha ha sido
la de una serie de fases en las que la concepción y desarrollo del
Frente Cívico-Somos Mayoría tuvo que sobreponerse a una serie de
dificultades dimanadas de las inercias con las que se juzgaba y
aquilataba la nueva organización. Creo que ese debate ya fue superado y
ahora resta situarnos en el contexto de después del 22-M.
3.
Con apenas organización, medios, infraestructuras y ecos en los medios
de comunicación hemos sido capaces de estar con acierto en el lugar
preciso y con las iniciativas concordes con el momento. Y lo hemos hecho
realizando un papel poco usual pero que en nosotros constituye una
característica esencial: la renuncia al protagonismo facilón, mediático y
flor de un día. Nuestro trabajo se supedita totalmente y siempre, a
conseguir los objetivos parciales y estratégicos que compartimos con la
mayoría. Esa es precisamente nuestra especificidad. Trabajamos
permanentemente para la unidad en la lucha y en la construcción del
contrapoder ciudadano.
4. Pero ahora estamos ante una
nueva fase, ante una nueva etapa. El poder económico social e ideológico
que hegemoniza a la inmensa mayoría de las fuerzas políticas se apresta
a dar una vuelta de tornillo más a su dominación. La troika ya ha dado
las instrucciones de más recortes para después de las elecciones
europeas. El llamado proyecto europeo es una falacia en la que las
oscuras y opacas negociaciones entre la UE y USA sobre el Tratado de
Libre Comercio desembocarán – a no impedirlo- en empeoramiento de la
economía y las condiciones de vida de las poblaciones trabajadoras. El
anuncio de una coalición del bipartito como en Alemania, no es un desliz
de González sino la necesidad que ese poder tiene de resolver una grave
“cuestión de Estado”. GÜRTEL, ERES y el caso NOOS contienen la
suficiente cantidad de corrupción endémica e institucionalizada como
para llevarse por delante al régimen de la Transición. En consecuencia,
estemos preparados para asistir a una operación de Ley de Punto Final
que haga borrón y cuenta nueva. Así son la mayoría de las llamadas
cuestiones de Estado.
5. Este es el panorama que se abre
ante nosotros y ante los demás movimientos y colectivos que compartimos
la misma lucha y el mismo proyecto de construir el contrapoder
ciudadano. Y exactamente ahí, en esa coyuntura, es donde debemos
insertar nuestra capacidad de análisis, lucha, pedagogía, planteamientos
programáticos y alianzas. En torno a esa tarea me atrevo a dar
opiniones y propuestas. Tomadlas como aportaciones y reflexiones, cara
al debate que sin duda plantearéis.
Reflexiones y apuntes
1.
Para la nueva fase que inaugura el 22 M ,el Frente Cívico necesita de
una Mesa Estatal y de otros órganos de coordinación acorde con la
situación. Pero la renovación necesaria debe contemplar la necesidad de
que siempre y en cada cambio de personas quede un grupo de compañer@s de
la Mesa anterior para que haya una garantía de continuidad en el
trabajo colectivo. Y eso no es una cuestión de porcentajes, reglamentos o
estatutos sino del buen sentido común que dimana de la asunción del
proyecto.
2. El Frente Cívico necesita expandirse,
organizarse y asentarse en territorios, problemáticas sectoriales y
permanentemente en el tejido social. Nuestra capacidad de trabajo
flexible, coyuntural y de actualidad necesita, precisamente, de una
organización que garantice esa maniobrabilidad. Estoy diciendo que
debemos relanzar la idea del Frente Cívico en esta nueva coyuntura.
Nuestra capacidad organizativa ya ha dado de sí todo lo que podía dar. Y
ha sido mucho.
3. Uno de nuestros rasgos característicos
del que hemos blasonado ha sido la entrega totalmente desinteresada al
proyecto. Nuestras afirmaciones de que aquí no se le preguntaba a nadie
de donde venía sino a donde quería ir constituye, junto lo de que aquí
no venimos a servirnos sino a servir, una marca especial que ha sido
reconocida por los demás. Pero esa verdad ha velado, ha ocultado algunos
aspectos y situaciones que ahora deben abordarse.
4. Todo
lo realizado desde nuestra fundación ha sido en virtud del esfuerzo,
trabajo y sacrificio de tod@s nosotr@s. Pero en justicia he de decir que
en bastantes casos el sacrificio ha sido algo más que heroico. Gastos
de desplazamiento. hospedaje y otras necesidades inherentes al
desarrollo del Frente Cívico han descansado sobre las espaldas de cada
uno y de cada una. Este esfuerzo no se ha repartido sobre situaciones
personales idénticas o similares. Ha habido, y hay, ejemplos de entrega
al trabajo con condiciones económicas que califico de increíbles y hasta
escandalosas. Nosotr@s partidari@s de la justicia distributiva más
ejemplar no podemos seguir ignorando esto. Porque de hacerlo estaríamos
diciendo que solamente pueden dedicarse a la lucha social aquellos y
aquellas que tienen determinado nivel de ingresos. Sería volver a los
tiempos en que la actividad política o social era cosa para potentados.
Esta
reflexión conduce a una toma de decisiones que corrija esta situación
porque corregirla es garantizar la viabilidad futura del proyecto. En
consecuencia, propongo que la Mesa Estatal ponga en marcha el proceso
pertinente para que la autofinanciación del Frente Cívico sea también
una cuestión de participación democrática de sus afiliados y
simpatizantes. Y además una cuestión de corresponsabilidad.
Permitidme
que aclare algunas cuestiones que sobre esta propuesta puedan aparecer.
En el Frente Cívico nadie debe disfrutar de una retribución que
posibilite la “profesionalización” por dedicación a él; pero sí debe
ocuparse de que tareas concretas para el mantenimiento del Frente no
supongan merma alguna a los compañer@ que las realicen y tengan su justa
compensación, además de ocuparse de las tareas del mismo sin que ello
redunde en más sacrificios que los del tiempo, el esfuerzo y la
dedicación. Por otra parte la propia organización necesita como tal de
unos mínimos de maniobrabilidad y dedicación.
No hay
problema alguno si en las cuestiones económicas -de cualquier cuota o
aportación- existe, desde el principio, el control en origen. La
experiencia de muchos años me ha enseñado que es la inhibición en la
correcta vigilancia de quienes debieran hacerla el origen de ciertas
desviaciones.
Y queda una última cuestión que no es precisamente
la última en importancia. Los acontecimientos que han desembocado en el
22-M han hecho imposible desarrollar ciertos acuerdos y propuestas que
estaban contempladas en nuestros documentos fundacionales. Destaco dos
de ellas:
Las Áreas de Elaboración Colectiva son el método más
eficaz para conseguir propuestas programáticas favorables a la mayoría,
pero además son el instrumento más acabado para que en ellas se dé el
encuentro entre los saberes y las necesidades. Las Áreas constituyen un
lugar perfecto para establecer las alianzas para a la construcción del
contrapoder. Para mayor explicación me remito a los documentos aprobados
en Asambleas. Las Áreas de Elaboración tienen ya un primer material
sobre el que trabajar: los 16 puntos que hemos aprobado. Dichos puntos
necesitan de difusión, profundización, crítica, incardinación en la
legalidad vigente, etc. es decir convertirse en proyecto de programa
acabado que consiga el respaldo mayoritario por haber participado en su
elaboración. La tarea de hacer posible las propuestas programáticas
propias de un cambio necesitan de un trabajo en la base que solamente
las Áreas pueden realizar.
Debemos relanzar en unos casos y
comenzar en otros la tarea de la organización territorial del Frente
Cívico. Sin organización territorial no existen ni el proyecto ni la
organización, pero tampoco las garantías de participación democrática.
Creo que ya es hora y sobre todo cara a lo que se avecina de poner en
marcha la organización del Frente Cívico según el actual organigrama del
Estado español.
JULIO ANGUITA
¿Y ahora, qué? Análisis de Julio Anguita tras la Marcha por la dignidad
Análisis de Julio Anguita tras la Marcha por la dignidad: "El 22 M puede ser el eje que marque un antes y un después en el devenir de la mayoría social"
Desde la puerta del Ministerio de Agricultura he visto, emocionado y
expectante, la entrada en Madrid de miríadas de personas, de ciudadanos y
ciudadanas que en columnas de marcha han dado en la capital de España
el ejemplo que la mayoría de damnificados por este régimen de
corrupción, injustica y violación de Derechos Humanos necesita: la
unidad en la lucha.
Ante mis ojos han pasado banderas, símbolos clásicos y habituales en
estas concentraciones pero también, y en número incontable, personas de
edad avanzada portando carteles alusivos a la injusticia de las
pensiones, el fraude de las preferentes, los desahucios, los despidos
improcedentes, la permanente estafa de las eléctricas, el cáncer de la
banca o la pérdida de futuro para sus familiares más jóvenes. Oyendo a
unos y a otros he sabido de manifestantes que desde los rincones más
alejados de España han llegado para participar, por primera vez en su
vida, en esta grandiosa concentración que ha desbordado todas las
previsiones.
Cientos y cientos de miles de personas han sido testigos de su propia
fuerza; han constatado que existen y además que existen en la acción
que los une, los acerca y los multiplica en su decisión de acabar con la
indecencia moral que gobierna. Pero también contra el poder económico
que está detrás de este andamiaje vacío, seco e inútil. Los que ayer nos
manifestamos en Madrid nos constituimos en voluntad de construir el
contrapoder que acabe con el robo, el cinismo, la indigencia moral y la
permanente conculcación de la Ley y el llamado Estado de Derecho. Los
que ayer nos manifestamos en Madrid lo hicimos en nombre de unos DDHH
que ellos son incapaces de llevar a la realidad cotidiana de ciudadanos y
ciudadanas. Los que ayer nos manifestamos en Madrid dejamos constancia
de que aspiramos a una soberanía popular y nacional en todos los
terrenos: económico y monetario, social, político y cívico.
El 22 M puede ser el eje que marque un antes y un después en el devenir de la mayoría social. Pero para ello se hace necesario trabajar con la energía, la fuerza y los deseos de los y las manifestantes.
Lo primero que, a mi juicio, debe quedar claro para lo sucesivo es
que la materia prima, el sujeto del cambio social existe y se manifestó
como tal. Y ello se debió fundamentalmente a varias razones:
1- La toma de conciencia de una mayoría social que soporta unas condiciones de vida impensables en el siglo XXI.
2- El insulto que supone para esa mayoría social el espectáculo de robos, de alta delincuencia organizada y enraizada en las instituciones, el posicionamiento de miembros de los tres poderes del Estado a favor de depredadores de fondos públicos y en general la evidencia de que se gobierna en favor de una minoría cada vez más favorecida en sus actividades de rapiña.
3- La inteligencia de fuerzas sociales, movimientos, plataformas de todo tipo en haber asumido que la unidad de la mayoría social, base sobre la que construir el futuro, es el objetivo al que deben supeditarse cuestiones adjetivas y secundarias de grupo, organización, o colectivo. Construir el poder de la mayoría social nos agrupa a todos en una acción de programas, metas, proyectos y actividades.
2- El insulto que supone para esa mayoría social el espectáculo de robos, de alta delincuencia organizada y enraizada en las instituciones, el posicionamiento de miembros de los tres poderes del Estado a favor de depredadores de fondos públicos y en general la evidencia de que se gobierna en favor de una minoría cada vez más favorecida en sus actividades de rapiña.
3- La inteligencia de fuerzas sociales, movimientos, plataformas de todo tipo en haber asumido que la unidad de la mayoría social, base sobre la que construir el futuro, es el objetivo al que deben supeditarse cuestiones adjetivas y secundarias de grupo, organización, o colectivo. Construir el poder de la mayoría social nos agrupa a todos en una acción de programas, metas, proyectos y actividades.
Tras el 22 M surge el interrogante ¿Y ahora, qué? A responder a esa pregunta y lo que ello conlleva dedico mis opiniones desarrolladas puntualmente:
1- El 22 M evidenció, tal y como ya he comentado anteriormente, que
el sujeto social del cambio existe y se evidenció inequívocamente.
2- La siguiente marcha sobe Madrid solamente puede realizarse cuando
estemos en condiciones de asegurar una asistencia que duplique a la del
22 M.
3- Ese objetivo no puede conseguirse dedicando los esfuerzos
directamente a ello. La futura marcha sobre Madrid debe ser la
consecuencia natural de una necesidad y de una capacidad que se deriven
de un trabajo múltiple de movilizaciones, sectoriales y territoriales
llenas de contenido concreto y ligadas totalmente a las necesidades y
problemas más inmediatos de la ciudadanía. Los esfuerzos didácticos y la
primacía de lo concreto son reglas de oro.
4-En el día a día que vaya generando mayor cohesión de la mayoría no
pueden faltar las explicaciones, los actos informativos, la aportación
de personas y grupos que por su capacidad y preparación están en
condiciones de elevar el nivel de conocimiento y de conciencia de la
mayoría a construir y ampliar incesantemente. No olvidemos que la
mayoría es plural pero que en las actuales circunstancias de
excepcionalidad tiene unas metas comunes entre sus integrantes muy
amplias.
5-El centrarse en lo inmediato, lo local o lo territorial debe ser
perfectamente compatible con el sentido global y estatal de la
construcción de la mayoría. Propuestas como la del impago de la deuda,
la eurozona, etc. deben coexistir con otras de carácter general que
afecten al territorio el Estado Español. Sugiero un breve repaso a los
16 puntos que el Frente Cívico explicitó en su momento y que considero
de plena vigencia.
6- El sentido global del movimiento y su cohesión creciente también
se potencian con movilizaciones de carácter estatal. Hay toda una gama
de actividades de entre la cuales quisiera sugerir algunas:
a) Boicots a productos, actividades, conmemoraciones, etc., de manera totalmente pacífica.
b) Acciones de resistencia pasiva
c) Campañas informativas con la mayor profusión de métodos y actividades en torno a una propuesta común para todo el Estado.
d) Uso de los medios de comunicación propios y ajenos.
e) Campañas en torno a los DDHH y su obligatoriedad para los poderes públicos. Debe quedar claro para la opinión pública que buscamos el cumplimiento de la legalidad frente a quien gobernando no la cumple.
f) Etc. etc. etc.
b) Acciones de resistencia pasiva
c) Campañas informativas con la mayor profusión de métodos y actividades en torno a una propuesta común para todo el Estado.
d) Uso de los medios de comunicación propios y ajenos.
e) Campañas en torno a los DDHH y su obligatoriedad para los poderes públicos. Debe quedar claro para la opinión pública que buscamos el cumplimiento de la legalidad frente a quien gobernando no la cumple.
f) Etc. etc. etc.
La actividad en torno a opiniones estimulantes y necesarias para la
inmensa mayoría irán creando las condiciones no sólo para la segunda
marcha sobre Madrid sino para, a partir de ahí, empecemos a pensar en la
desobediencia civil tal y como se contempla en el tercer considerando
de la Declaración de DDHH.
Y quisiera terminar con una consideración acerca de los medios de comunicación y de la violencia.
Tras lo sucedido el 22 M y las informaciones que sobre él han dado los medios de comunicación han sido evidentes tres cosas:
1- Para vergüenza de esos medios (excepción de una minoría) la prensa
extranjera ha sido mucha más imparcial y ha informado a sus lectores.
2- Queda claro que debemos usar y difundir las informaciones y comentarios de los medios alternativos de la red.
2- Queda claro que debemos usar y difundir las informaciones y comentarios de los medios alternativos de la red.
3-Ya es un hecho que en estos acontecimientos hay tres tipos de
violencia: la de los violentos infiltrados, la de los violentos
infiltrados por la oficialidad y la de la policía al extralimitarse en
sus funciones.
4- Acusarnos de violentos es, además de una falsedad, una tontería.
Si hubiésemos sido violentos, los 1700 policías desplegados habrían sido
neutralizados en un santiamén. No digan estupideces.

